De acuerdo al inventario de la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas, a lo largo de Chile existen 24.114 glaciares. Algunos están a punto de desaparecer; otros son vivos ejemplos del efecto del calentamiento global; hay unos pocos que se han convertido en grandes íconos turísticos e incluso uno que, contrario a todas las tendencias, ha aumentado su tamaño. Con la ayuda de expertos en el tema, seleccionamos las 12 masas de hielo más representativas del país para entender, de primera fuente, qué está ocurriendo con ellos.

-Glaciar de los Payachatas, región de Arica y Parinacota Norte extremo y volcánico

Ubicado en el Parque Nacional Lauca, los Nevados de Payachata están conformados por dos volcanes, el Parinacota y Pomerape, y sus glaciares a 6.300 metros de altura son los más septentrionales de Chile. Según explica Andrés Rivera, glaciólogo del Centro de Estudios Científicos (CECs), el Parinacota tiene 2,5 kilómetros cuadrados de superficie glaciar, mientras que el Pomerape solo alcanza la extensión de 0,8 kilómetros. “En la última década cada uno ha perdido un 20 por ciento de su tamaño, debido al aumento de la temperatura en la atmósfera. Sin embargo, si bien han tenido retrocesos, en ningún caso se puede especular sobre su posible desaparición, pues como ha habido varios años con superávit de precipitaciones en la zona, sus glaciares están recibiendo nieve en importantes cantidades”.

El montañista Gastón Oyarzún, autor del libro Glaciares y Nieves de Chile, ha visto y fotografiado varias veces este y otros glaciares del país, y aporta su apreciación. “En el caso del volcán Parinacota, sus glaciares han disminuido porque son volcanes con cierta actividad geotérmica interna, entonces generan calor, a pesar de que no estén en erupción. Esas altas temperaturas disminuyen el hielo de arriba”, explica.

¿Se puede visitar? Sí, pero solo en una expedición de alta montaña, pues está a 6.300 metros.

– Glaciar Olivares, Región Metropolitana El campo de hielo de Santiago

Rodeado por otras importantes masas de hielo, como Juncal Sur y Juncal Norte, el sistema glacial Olivares es la mayor concentración de glaciares en la Región Metropolitana y el más grande fuera del sur de Chile. Emplazado en la “parte trasera” de Santiago, tiene una superficie de 25 mil kilómetros cuadrados y está dividido en tres grandes glaciares: Olivares Alfa, Beta y Gama. A unos 3.600 metros de altura, en sus alrededores se realizan hace años diversos trabajos de Codelco y mina Los Bronces. “Por la misma cercanía que tiene con la ciudad y por la contaminación del Gran Santiago, además de las actividades de las mineras e hidroeléctricas cercanas, aquí se ha visto un retroceso del hielo de un 30 por ciento desde la década de los sesenta”, explica Cedomir Marangunic, eminencia de la glaciología nacional y fundador de Geoestudios, especializado en el estudio de glaciares. “En 1955 la superficie del glaciar Olivares Alfa era de 17 kilómetros cuadrados. Hoy, Glaciar Olivares Alfa Sur, el mayor remanente del glaciar Olivares Alfa, tiene una superficie de solo 4 kilómetros cuadrados”.

El retroceso de este glaciar se ha hecho más notorio en su polo Alfa Sur, que a su vez se ha dividido en varias lenguas de hielo debido al derretimiento de sus capas. “El retroceso se ha acelerado a partir de la década del setenta. El crecimiento de Santiago ha alcanzado magnitudes tales que el smog que se produce en la ciudad se extiende hasta sectores como este que están tan lejos, en la alta cordillera”, agrega Marangunic.

¿Se puede visitar? En rigor sí, pero esto implica escalar una difícil pared en el sector del Gran Salto del río Olivares. El Club Alemán Andino ha organizado expediciones a esta zona (Dav.cl)

-Glaciarete Esperanza Región de Atacama En el centro de la polémica

Situado a 4.300 metros de altura en la cordillera del valle del Huasco, este glaciarete -llamado así por tener una superficie menor a 25 hectáreas-, ha estado en el centro del debate ambiental desde que el proyecto minero Pascua Lama, de la empresa canadiense Barrick Gold, se instalara en la zona en 1977. “La investigación científica a nivel mundial ha concluido que los glaciares están retrocediendo debido a los efectos del calentamiento global”, explica Andrés Rivera, del CECs. “En el caso de Esperanza, se demostró que sus cambios no se deben a la acción humana, sino al cambio climático y a las condiciones meteorológicas existentes en esa zona”.

Sin embargo, luego de realizar una auditoría en la zona en 2012, la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas, a través del ordinario 434, informó que en el glaciar Esperanza “se observan evidencias de un camino antiguo que atravesaba el glaciar, y de una plataforma de exploración. Debido a dichas actividades existe una superficie cubierta por material detrítico (N. de la R.: sedimento de rocas) de mayor espesor”.

“El calentamiento global juega una parte importante en el adelgazamiento de los glaciares”, sostiene Francisco Ferrando, glaciólogo y director de la Facultad de Geografía de la Universidad de Chile. “Pero es evidente que la minería, con su tráfico de vehículos y extracciones a rajo abierto, aceleran el retroceso o adelgazamiento de los glaciares”.

Intervención humana o no, lo cierto es que entre 1955 y 2007, el glaciarete Esperanza ha perdido un 29 por ciento de su superficie total, según un estudio publicado en la revista The Cryosphere en 2011.
¿Se puede visitar? No. Solo se puede acceder a esta zona de glaciares con autorización de la minera Barrick Gold.

– Glaciar Echaurren, Región Metropolitana En vías de extinción

No se sabe con certeza cuándo se formó (al menos 20 mil años atrás durante la última era glaciar). Lo que sí se sabe es que desde 1980 y hasta 2009, el glaciar Echaurren ha perdido un 42 por ciento de su masa, según un estudio que está realizando el glaciólogo Gino Casassa, de Geoestudios y la Universidad de Magallanes. Aunque parece una cifra menor comparada con las 40 hectáreas de superficie que lo componen, este glaciar -ubicado a solo 50 kilómetros de Santiago, en el sector de Laguna Negra, Cajón del Maipo-, está en peligro. “Podría desaparecer hacia el año 2040”, afirma Casassa.

Este diagnóstico fue el que convirtió al glaciar Echaurren en el caso más estudiado por la DGA desde que empezó a monitorearlo en 1975, y en uno de los 10 más analizados del mundo. Actualmente, Casassa se encuentra investigando cuántos glaciares de la cuenca del río Maipo podrían desaparecer a finales de siglo. “Si continúan aumentado las tasas de calentamiento global y la disminución de precipitaciones, creemos que su extinción podría ser en una fecha similar a la del Echaurren”.

¿Se puede visitar? No. El glaciar está al interior del acueducto Laguna Negra de Aguas Andinas, por lo que solo se puede ingresar con un permiso especial de la empresa.

-Glaciar Universidad, Región de O’Higgins. Curva descendente

Con varios afluentes rodeándole, este glaciar mira hacia el río Cipreses, cerca de Machalí. Su hielo es temperado, es decir, está a temperatura de fusión. A diferencia de otros glaciares nacionales, el Universidad tiene una gran parte de su masa cubierta por material rocoso que cae de las laderas de cerros vecinos, y una base que debido a esa erosión se nota visiblemente grisácea.

“Este glaciar se está reduciendo a una tasa estable, menor a la de glaciares como la del Olivares Alfa”, explica Cedomir Marangunic, de Geoestudios. “Pero su frente sí ha retrocedido, disminuyendo su espesor unos 40 centímetros por año”.

Con una superficie de 28 kilómetros y un espesor medio de 210 metros, actualmente el glaciar Universidad está en una curva descendente de tamaño, mientras que su aporte hídrico es utilizado por una central hidroeléctrica de la empresa Pacific Hydro, que está inmediatamente debajo de la masa de hielo.

¿Se puede visitar? Sí, pero para acceder por Bocatoma Pangal se debe pedir autorización de los propietarios y administradores del predio de acceso. Esta puede tramitarse a través del sitio web AndesHandbook, al correo acceso@andeshandbook.org. La autorización, explican en AndesHandbook, está supeditada a la experiencia y conocimiento de los excursionistas, además de las condiciones climáticas y de trabajo en la zona durante la época en que se realizaría la actividad.

-Glaciar San Rafael, Región de Aysén. El gran hito

Este es, sin duda, el glaciar más conocido de Chile. Hito turístico de la Región de Aysén, este glaciar -cuya extensión aproximada es de 740 kilómetros cuadrados- es el que llega al mar más cerca de la línea del Ecuador, según explica Andrés Rivera, del CECs. Desde 1870 hasta la fecha, el San Rafael ha retrocedido unos 12 kilómetros y, según el propio glaciólogo, una de las explicaciones para su retroceso tiene que ver con la profundidad del agua cerca del glaciar. “Si es muy profundo, el glaciar puede desestabilizarse en forma mas rápida, porque empieza a producir más témpanos. Si es más raso, el glaciar se sustenta en roca, con menos producción de témpanos”. Rivera explica que se han hecho varias investigaciones para medir las profundidades del agua en las zonas cercanas al glaciar San Rafael, y que en algunos sectores se registraron hasta 250 metros de profundidad, “lo que tiene relación con el retroceso que ha experimentado”. Sin embargo, durante la última década se ha mantenido en una posición estable, disminuyendo su pérdida. “No ha tenido un retroceso significativo. Año tras año el glaciar tiene pequeñas oscilaciones. Avanza un poco y luego pierde masa por derretimiento y producción de témpano”, dice Rivera.

¿Se puede visitar? Sí. Lo clásico son las navegaciones que hacen Skorpios desde Puerto Montt y Catamaranes del Sur desde Puerto Chacabuco. Una alternativa la ofrece Destino Patagonia (DestinoPatagonia.cl), que organiza expediciones desde Puerto Tranquilo.

-Glaciar Jorge Montt, Región de Aysén La entrada a Campos de Hielo Sur

Uno de los atractivos principales de los alrededores de la localidad de Tortel, en la Región de Aysén, el glaciar Jorge Montt tiene una superficie de 464 kilómetros cuadrados y es la principal puerta de entrada a los Campos de Hielo Sur. Sin embargo, es uno de los glaciares que más ha cambiado. Según estudios, desde 1898 a la fecha ha disminuido unos 22 kilómetros cuadrados. “Se ha estado formando un fiordo a su alrededor que ya tiene unos 22 kilómetros y que no existía hace cien años en este lugar y eso ha provocado un mayor desprendimiento de témpanos”, explica Andrés Rivera, del CECs. “La profundidad de los fiordos es un factor importante en la respuesta de los glaciares. Si el fiordo es muy profundo, el glaciar puede desestabilizarse en forma más rápida”, asegura Rivera, quien junto con investigadores del Centro de Estudios Científicos monitorea constantemente esta pared de hielo a través de cámaras fotográficas fijas.

¿Se puede visitar? Sí. Desde Tortel salen embarcaciones que hacen el viaje en unas diez horas ida y vuelta. También hay lanchas rápidas como las de Steffen Aventura, que demoran unas cinco horas y media. Cel. 9/4281 9293.

– Glaciar Grey, Región de Magallanes. El emblema del Paine

Inserto en el Parque Nacional Torres del Paine, es probablemente uno de los glaciares más fotografiados de Chile. Según mediciones, tiene 30 kilómetros de largo por cuatro de ancho, y en los últimos años ha retrocedido bastante, lo que puede apreciarse sobre todo en los dos afloramientos rocosos que cada vez más expuestos se dejan ver frente al hielo.

Ricardo Jaña, glaciólogo del Instituto Antártico Chileno (Inach), trabaja en un programa en conjunto con la Universidad de Magallanes y la Fundación CEQUA que observa este glaciar a través de balizas para medir la velocidad con que se desgasta la superficie. “Las balizas aparecen a una tasa de un metro por mes”, explica Jaña. “Pero eso no quiere decir que el hielo se vaya perdiendo en esa misma proporción: hay una compensación porque el hielo va con un empuje hacia arriba muchas veces. El volumen es la incógnita que estamos intentando determinar”.

¿Se puede visitar? Sí. Se puede ir a pie en una mañana o llegar en lancha, navegando por el lago Grey.

-Glaciar Pío XI, Región de Aysén. El único que crece

“En 1962 había un prticular interés por descubrir qué escondían aquellos desconocidos Campos de Hielo Sur”, recuerda Cedomir Marangunic, de Geoestudios, quien ese año participó en una expedición para explorar esa zona, teniendo como punto de inicio al glaciar Pío XI, ubicado entre los canales de la isla Wellington, en Magallanes. Marangunic aún tiene en su mente la imagen de lo que allí encontró. “Cuando llegamos al lugar, vimos al Pío XI y para nuestra sorpresa este glaciar había avanzado tanto que cubría casi toda la entrada del fiordo”, cuenta. “Eso nos obligó a encontrar otra ruta de acceso. Ese crecimiento no lo esperábamos; era particular, pero no único. La razón de ese avance, que sigue hasta hoy, puede deberse a las precipitaciones tan altas de la zona; y también al sistema volcánico que lo rodea, como el volcán Lautaro, que alimentan con calor la base del glaciar produciendo una base de agua que facilita su desplazamiento”.

Estas condiciones del entorno han convertido al Pío XI en una anomalía. En los últimos 20 años es de los pocos glaciares de Sudamérica que no se han empequeñecido, sino al contrario, han aumentado su masa: pasó de tener una superficie de 1.200 kilómetros en 1955 a sumar 60 kilómetros más en la actualidad.

¿Se puede visitar? Sí, aunque se trata de un lugar muy remoto. Una forma de acercarse es en la llamada Ruta Alacalufes, que realiza cruceros Skorpios dos veces al año. Durante ese viaje se pasa por Puerto Edén, el glaciar Pío XI y Caleta Tortel, entre otros hitos de la zona. El zarpe más próximo será este 5 de abril. Más información en Skorpios.cl

-Glaciar Pía, Región de Magallanes. Un clásico en los cruceros

Navegando por el Canal Beagle, a los pies de la Cordillera Darwin, una pared de hielo de más de cien metros de altura aparece frente a los cruceros que visitan cada año el remoto Parque Nacional Alberto de Agostini, en la región de Magallanes. Es el glaciar Pía, que debe su nombre a la bahía donde desemboca esta gran masa de hielo.
En octubre de 2016, un equipo de 17 investigadores del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) realizó una expedición a los distintos glaciares de esta cordillera, entre ellos el fiordo Pía, para estudiar las razones de su retroceso. Allí se descubrió que las altas temperaturas primaverales y un “exacerbado calentamiento global” son algunas de las causas que amenazan a este emblemático glaciar. Según Humberto González, director del Centro IDEAL, el Pía pierde cada año alrededor de 10 metros, lo que significa que en total ha retrocedido 12 kilómetros a la fecha.

“Es natural que una masa de hielo avance y retroceda”, dice Humberto González, “pero hace varios años que se observa una pérdida anormal de masa en este glaciar”.
¿Se puede visitar? Sí, con las navegaciones de cruceros Australis (Australis.com), que tiene rutas como una llamada Fiordos de Tierra del Fuego, de 4 noches, que contempla un desembarco en el fiordo Pía, desde donde se realiza una sencilla caminata que conduce a un mirador.

-Glaciar Schiaparelli, Región de Magallanes. Sobrevivir en la cordillera Darwin

A los pies del monte Sarmiento, en cordillera Darwin, Tierra del Fuego, está el glaciar Schiaparelli (también llamado Contramaestre), rodeado de canales como el Magdalena, que comienza en el Estrecho de Magallanes. Se ubica a 180 kilómetros de Punta Arenas y tiene 10 kilómetros de longitud y alrededor de dos kilómetros en su sección media. Como tiene exposición oeste, recibe toda la circulación atmosférica del Pacífico, con masas de aire que le aportan humedad y precipitaciones. Estas características lo convierten en un glaciar de referencia para los investigadores.

“Toda esa zona son cuerpos de hielo que han sobrevivido al calentamiento de los últimos 20 mil años, cuando hubo un máximo glacial y toda la región estuvo cubierta de hielo”, explica Ricardo Jaña, del Inach. “De hecho, el Estrecho de Magallanes era una gran lengua de hielo. Estos glaciares resisten aún después de la última glaciación y están en proceso de retroceso”.

Su comportamiento es similar al del Grey: las balizas instaladas a 12 metros de profundidad sobresalen un metro cada mes. Según el informe de la DGA de 2011, el glaciar Schiaparelli retrocedió 821 metros entre 1956 y 2005.

¿Se puede visitar? Sí. La naviera Australis hace navegaciones entre Punta Arenas y Ushuaia que pasan por el canal Magdalena, desde el cual se observa este glaciar. Australis.com

-Radiografía glaciar

Un glaciar se puede definir como una masa de agua congelada que actúa como un verdadero río de hielo, pero que se mueve solo unos metros por año. Según el inventario realizado en 2016 por la Dirección General de Aguas, en Chile existen 24.114 glaciares, que cubren un total de más de dos millones de hectáreas del territorio nacional. Pese a su importancia -nuestro país posee el 80 por ciento de los glaciares de Sudamérica- estas masas de hielo no cuentan con protección legal. En mayo de 2014 se presentó un proyecto de ley que buscaba protegerlos, pero todavía se encuentra en el primer trámite legislativo de la Cámara de Diputados.

-Glaciar Unión, Antártica. Valor científico

El glaciar más emblemático del Territorio Antártico Chileno se llama Unión, porque es donde confluyen otros glaciares tributarios. De ahí su gran tamaño: tiene 10 kilómetros de ancho y 60 de largo. Chile tiene ahí una base de verano llamada Estación Polar Científica Conjunta Glaciar Unión.

“Este glaciar es un punto de observación particular porque está muy cerca del polo, en un área que probablemente se esperaría que cambiase menos que otros lugares que están cambiando”, explica el glaciólogo Ricardo Jaña, quien lo ha estudiado durante años. Aquí se han detectado cosas singulares, como escurrimientos de agua esporádicos que corren como verdaderos riachuelos. “Podría ser un proceso natural, pero como ocurre a mil kilómetros del polo, es relativamente inesperado”.

Aunque las precipitaciones en el sector son bajas, hay mucha nieve arrastrada por el viento, la cual se acumula entre 40 y 60 centímetros cada año. “Estamos revisando los datos, porque eso es cómo aumenta la superficie de la nieve respecto a un nivel de referencia. Sin embargo, el hielo es una materia que se mueve, y a veces sube. Todavía no tenemos una respuesta precisa. Puedo decir que el glaciar se mueve alrededor de 7 centímetros cada día hacia el noroeste”.

¿Se puede visitar? Sí, pero de forma muy exclusiva: la empresa Antarctic Logistics & Expeditions tiene un campamento en el glaciar Unión y vuela a la zona para realizar distintas expediciones (Antarctic-Logistics.com).

Fuente: Revista Domingo, El Mercurio

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