El Presidente Sebastián Piñera, anunció en agosto de 2010 un desafío en materia de producción sustentable que consiste en bajar en un 20% la emisión de gases con efecto invernadero al año 2020.
Resulta natural que, en el contexto de la cumbre Río+20, las miradas se posen en las empresas de mayor tamaño porque son ellas las que tienen más impacto en el cumplimiento de esta meta Sin embargo, creemos que la responsabilidad por los temas medioambientales debe ser asumida por todos, independiente de nuestro tamaño y cada uno aportando según sus posibilidades. Por eso es que hemos querido dar una herramienta que permita a las PyME aportar a este desafío. En conjunto con el Ministerio de Medio Ambiente y universidades estamos desarrollando una plataforma de información productivo-ambiental que, además de aumentar la competitividad de las empresas, las hace partícipes del desafío.
Hoy en Chile, una PyME no cuenta con un sistema que le permita normalizar las fuentes de información usadas en el cálculo de los indicadores productivo–ambientales. Esto significa que entre ellas no se pueden comparar ni tampoco conocer su propio desempeño. Al no tener un indicador normalizado por empresa, subsector o sector, avanzan a ciegas sin una herramienta de gestión, lo que dificulta el acceso a mercados internacionales que reconocen y valorizan el trabajo sustentablemente. Para las autoridades y organizaciones gremiales una fuente de información semejante sería también de valiosa utilidad.
Con 73 Acuerdos de Producción Limpia desde 1998, que involucran a 5 mil empresas y 8 mil unidades productivas –la mayoría de ellas PyME–, el Consejo Nacional de Producción Limpia tiene acceso a mucha de esta información que producen las PyME y, por ello, es que proponemos un sistema con indicadores normalizados, que permite reducir asimetrías de información, aumentar la competitividad y acelerar mejoras en la productividad de las PyME. Es una verdadera herramienta de gestión para ellas.
Es un paso que nos acerca al cambio de paradigma de la mera producción limpia a uno cuyo foco sea el desarrollo sustentable.
Para las PyME, este cambio de foco no es meramente semántico, pues la evidencia demuestra que la producción limpia no debe ser una exquisitez que genere costos para la empresa, sino una oportunidad para mejorar su desempeño y entrar en la lógica del desarrollo sustentable. Por ejemplo, revisamos 19 de nuestros Acuerdos de Producción Limpia y vimos que el beneficio privado que obtuvieron las empresas que participaron fue 5 veces superior a la inversión realizada, alcanzando los US$212 millones, y que el VAN social de estos instrumentos de producción limpia fue de US$397 millones.
Esta plataforma es una herramienta que entiende el desarrollo sustentable en sus tres dimensiones: Es un aporte al negocio mejorando la productividad; permite la sustentabilidad ambiental actual y futura; y tiene carácter social al hacer que la vocación emprendedora acoja necesidades de la comunidad que la cobija.