Parlamentarios oficialistas pidieron al Gobierno aumentar exigencias mientras se avanza en reforma al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).

Poco más de 50 kilómetros separan a la comuna de Limache con Quintero, lugar que ha concentrado la atención mediática de las últimas tres semanas a raíz de los casos masivos de intoxicación que sufrieron más de 300 personas -la mayoría niños y adolescentes- a causa de la mantención de dos estanques realizada por la Empresa Nacional del Petróleo (Enap), según lo informó la Superintendencia del Medio Ambiente.

Y si bien en Limache no han sufrido con la contaminación que aqueja a Quintero y Puchuncaví -no por la distancia, sino que porque los vientos predominantes son de sur a norte-, en la comuna ven con temor que la instalación de distintos proyectos, resistidos fuertemente por la comunidad, conviertan al sector en una nueva “zona de sacrificio”.

“Lo que ocurre en Concón, Quintero y Puchuncaví es un indicador de que si el Estado no cambia su modelo de desarrollo energético lo único que vamos a tener como consecuencia es que estas zonas de sacrificio se extiendan en el territorio”, comentó el vocero del movimiento Libres de Alta Tensión, Joel González. “Lo que pedimos es una cuota de sentido común y de cordura a las autoridades para que eviten aprobar proyectos que no son beneficiosos y que generan una sinergia de contaminación con otras fuentes de producción energética”, agregó.

Los proyectos rechazados en la comuna y a los que hace alusión el dirigente son la termoeléctrica Los Rulos y la carretera eléctrica Cardones-Polpaico, que ya mantiene cerca de un 90% de avance. En cuanto a la central, en febrero de 2017 recibió la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) por unanimidad. Sin embargo, existe un recurso en los Tribunales Ambientales, de modo que una vez que el proyecto se desjudicialice deberá ser zanjado por el Comité de Ministros.

Proyectos en discusión 

Así como Los Rulos, también existen otros proyectos en evaluación que han sido duramente cuestionados por las comunidades e incluso por parlamentarios de manera transversal. Uno de ellos es la termoeléctrica Nueva Era, que consiste en la construcción de una central de ciclo combinado a Gas natural con una línea de transmisión de doble circuito y una subestación seccionadora, que está proyectada a instalarse en terrenos aledaños a la Refinería Aconcagua, en Concón.

La otra iniciativa es el Terminal Dos en el Puerto de Valparaíso, que además de los cuestionamientos que ha recibido por el impacto visual que generaría, en los últimos meses el propio alcalde Jorge Sharp ha insistido en que el proyecto provocará “graves riesgos para la salud” producto del “tipo de contaminante atmosférico” que se emitirla.

Por otra parte, el visto bueno a la concesión marítima para que la empresa Oxiquim construya un muelle multipropósito ahora también provoca inquietud en las autoridades, sobre todo tras la extensa crisis medioambiental que afecta a Quintero y donde las empresas públicas y privadas han sido duramente cuestionadas.

Eliminar comité

Entre los parlamentarios oficialistas hay consenso de que a partir de lo ocurrido en Quintero no será llegar y aprobar un proyecto sin un costo político para el Gobierno, más aún si es rechazado por la comunidad ante la eventual contaminación que podría generar.

En esa línea, el diputado Andrés Longton (RN), quien esta semana presentó un proyecto para penar con cárcel a quienes cometan delitos ambientales, propuso que el Gobierno le dé urgencia a los proyectos que apuntan a mejorar dicha materia, y que mientras se discuten en el Congreso las autoridades “sean mucho más rigurosas a la hora de evaluar las iniciativas”.

“Hay una reforma al Servicio de Evaluación Ambiental para justamente hacer más rigurosa y estricta las condiciones para llevar a cabo estas iniciativas. Y existen otros proyectos de ley que van a empezar a acelerarse producto de la situación de Quintero y porque existe una preocupación del Gobierno por el medio ambiente”, dijo el parlamentario, quien agregó que una de las modificaciones más importante que se propuso es eliminar el Comité de Ministros.

“Tiene que desaparecer ahora ya porque basa su decisión en puntos políticos cuando debiese ser en base a razones técnicas”, indicó Longton, quien aseguró que en caso de que la instancia deba resolver el futuro de la central Los Rulos “yo esperaría que la evaluación sea técnica, pero también realista”. “Tiene que existir un criterio sobre cómo se llevó a cabo el proceso, en qué consisten los recursos en los Tribunales Ambientales y, principalmente, conocer la afectación que esta termoeléctrica puede ocasionar en la zona”, sostuvo.

Aumentar exigencias

En ese sentido, el diputado Osvaldo Urrutia (UDI) coincidió con Longton al asegurar que “lo sucedido en Quintero nos tiene que hacer un llamado de atención a las autoridades para que desde ahora se evalúen de mejor manera los proyectos que puedan generar consecuencias en la gente”.

“Hay que modificar protocolos para la aprobación de proyectos, porque quienes buscan hacer inversiones deben tener claro cuáles son las reglas del juego y a qué se someten, para que luego de golpe y porrazo no les paralicemos sus actividades”, dijo Urrutia, quien reiteró su rechazo a las centrales Los Rulos y Nueva Era, esta última puesto que dice: “No podemos seguir castigando una zona que vive del turismo y el medioambiente”.

Alcance de emisiones

Una complejidad que se podría sumar a la tramitación de proyectos es el alcance que podrían tener las eventuales contaminaciones cuando son producidas por más de una empresa. “En el caso de Quinteroy Puchuncaví tenemos 16 o 17 industrias que generan contaminación, que es suma-toda e interactúa entre sí misma. Por lo tanto, no se puede ya administrar la gestión ambiental sólo en función de las resoluciones individuales de cada empresa”, advirtió el diputado por la zona, Luis Pardo (RN).

En ese contexto, el parlamentario por Valparaíso Cordillera agregó que “es necesario verificar el alcance de la zona de influencia de Los Rulos, que quedará emplazada en Lima-che, pero que está dentro de una zona donde también la contaminación de Quintero y Puchuncaví tiene un impacto y se extiende mucho más allá de los límites de esas dos comunas”.

Fuente: El Mercurio de Valparaíso. 9 septiembre de 2018.