El control de la polución en Beijing durante los Juegos Olímpicos de 2008 permitió comprobar que la calidad del aire afecta el crecimiento fetal.

La exposición a altos niveles de contaminación durante el embarazo puede tener un efecto significativo en el crecimiento y desarrollo del niño que está por nacer. Según una investigación publicada en la revista Environmental Health Perspectives, las mujeres que estaban en la última etapa de embarazo durante los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008 -cuando las autoridades redujeron la contaminación-, dieron a luz a niños de más peso que en los años en los que la capital china tenía un aire más contaminado.

Los investigadores -dirigidos por el epidemiólogo David Rich, de la Universidad de Rochester (EE.UU.)- recopilaron información de 83.672 nacimientos (entre las semanas 37 y 42) de madres en cuatro distritos urbanos de Beijing.

De esta manera, encontraron que los niños nacidos en 2008 fueron, en promedio, 23 gramos más grandes que los de 2007 y 2009.

Experimento natural

En los meses previos y durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, el Gobierno chino puso en marcha una serie de intensas medidas para mejorar la calidad del aire.

Estos controles, que se relajaron tras la finalización de la cita deportiva, produjeron una disminución significativa en las concentraciones de partículas y la polución ambiental durante un período de 6 a 7 semanas, como una reducción del 60% del dióxido de azufre, 48% menos de monóxido de carbono, reducción en 43% del dióxido de nitrógeno y una baja de las partículas más pequeñas que 2,5 micrómetros de diámetro.

Estas medidas crearon un «experimento natural» único para analizar el impacto de la contaminación sobre la salud humana.

La última etapa del embarazo es un período particularmente importante del crecimiento fetal, ya que durante este tiempo el feto experimenta el mayor nivel de crecimiento físico y se acelera el desarrollo de los sistemas nervioso central, cardiovascular y musculoesquelético. El estudio sugiere que la contaminación puede estar interfiriendo con esta etapa de desarrollo.

Aunque el mecanismo biológico por el cual la exposición a la contaminación provoca bajo peso al nacer no se conoce por completo. Los científicos especulan con que varios factores pueden jugar un papel, incluyendo la inflamación de la madre, la alteración de la función placentaria y la reducción de la entrega de nutrientes al feto, lo que puede impedir el crecimiento fetal.

«Estos resultados no solo ilustran una de las muchas consecuencias importantes para la salud de la contaminación, sino también que este fenómeno puede revertirse», puntualiza David Rich.

Fuente: http://impresa.elmercurio.com/mermobileiphone/homeslide.aspx#pagina-1