Ningún país en el mundo está exento de quedarse sin agua. Particularmente Chile está sufriendo la más grande sequía del último siglo y varias comunas del país presentan desde ya problemas serios de escasez hídrica. Ante esta realidad, no existe una estrategia nacional integral. Sin embargo, hemos empezado a abordar ciertas soluciones que tímidamente van tomando fuerza.

A mediados de mayo la Ciudad del Cabo, Sudáfrica, se quedará virtualmente sin agua, han anunciado las autoridades locales. Así, se convertirá en la primera urbe del mundo en quedarse seca. Pero no será la única.

En la zona central y sur de Chile se está viviendo la sequía de mayor extensión territorial y temporal registrada en el último siglo. Según el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), parte importante de este problema tiene relación directa con el cambio climático, y al menos el 25% de la mega sequía actual podría explicarse por acción humana.

“Pensamos que los cambios de circulación asociados al calentamiento global se mantendrán en el futuro, contribuyendo al progresivo secamiento de buena parte de nuestro país e incrementando la ocurrencia de sequías como la actual”, señala Viviana Varas, coordinadora general del Centro de Investigación y Desarrollo en Recursos Hídricos (Ciderh).

En febrero de este año, la Dirección General de Aguas (DGA) informó que el país suma 61 comunas afectadas por escasez hídrica. Entre ellas se encuentran las comunas de San Antonio, Concón, La Ligua, Zapallar, La Calera, Talca, La Serena, Coquimbo, Melipilla, San Felipe, Santa María, Catemu, Panquehue y Los Andes, entre otras.

“Es tan grave la situación de escasez de agua que ya no se soluciona con la construcción de pozos profundos porque definitivamente no hay agua o está a mayor profundidad por lo que no resulta económico ni es técnicamente realizable su aprovechamiento”, enfatiza Varas.

Adicionalmente, luego de varias temporadas seguidas con déficit hídrico, en 2013, el Gobierno de Chile declaró 102 comunas en emergencia agrícola. Las zonas más resentidas están en la región de O’Higgins, Maule, Valparaíso y Metropolitana. Esta situación, además de dañar la actividad silvoagropecuaria, afecta el estado de los principales embalses a nivel nacional.

El panorama no parece mejorar, ya que según las simulaciones climáticas publicadas por la Dirección Meteorológica de Chile, las precipitaciones en el área centro-sur, desde La Serena a Coyhaique, van a disminuir hasta en un 60% para el 2030-2059.

¿Estrategia nacional?

Tanto en su discurso como en la práctica, la expresidenta Michelle Bachelet se enfocó más en enfatizar el carácter de bien público del agua que el carácter finito de este recurso. Por el momento, no existe una estrategia nacional que aborde de manera integral esta problemática. “Existen estrategias cortoplacistas, sectoriales y poco descentralizadas para tomar acciones que permitan una mejora significativa según la realidad de cada región”, asegura la coordinadora general del Ciderh.

No obstante, la experta argumenta que sí existe la conciencia, tanto en instituciones públicas, centros de investigación e instituciones privadas. Pero hay algo que falta. “Se debe generar la convergencia entre los sectores público y privado, más los centros de investigación y universidades para enfrentar de forma mancomunada este gran desafío”, opina Jorge Olave, director del Ciderh. “Debemos constituirnos en un país preventivo y no reactivo”, agrega.

Hay varias prácticas que se pueden llevar a nivel nacional para enfrentar este problema. El proceso de desalación de agua marina, la reutilización de aguas grises, que ya es Ley de la República, la eficiencia hídrica para aprovechar de mejorar manera este recurso y la educación ambiental para concientizar a la población son algunas de las soluciones. “Debe haber un cambio de la sociedad en su conjunto para el cuidado de nuestros recursos naturales, entre ellos, el agua”, manifiesta el director del CIDERH.

Fuente: Codexverde.