Tras las inundaciones que sufrió la capital danesa en 2011, comenzó a implementarse un plan para hacer a la ciudad más resiliente, con soluciones que incluyen más pasto y menos asfalto.

Adaptarse o sufrir. En Copenhague decidieron adaptarse e iniciar un proceso de transformación de la ciudad de cara al cambio climático, que promete repetir con cada vez más frecuencia inundaciones como las de 2011, que significaron pérdidas por mil millones de euros.

Ese fue el origen de un plan que está convirtiendo al barrio de St. Kjeld, en la capital danesa, en el primero del mundo que hace este cambio. ¿Y en qué consiste? En reutilizar el 20% de la superficie de las calles y el pavimento, para obtener 50 mil metros cuadrados que serán usados en nuevos desarrollos con más tierra y plantas, entre otras estrategias.

«Se trata de un nuevo paradigma, donde la ciudad se adapta a lo que está viviendo, y no al revés. Pensamos en la ciudad como un escenario de aprendizaje, que invita a obtener una perspectiva sobre cómo el agua, la naturaleza y la sociedad se relacionan», explica a «El Mercurio» Flemming Rafn Thomsen, arquitecto de la oficina Tredje Natur, que lleva adelante el rediseño de St. Kjeld.

El proyecto considera ciclovías que actúan como canales de aguas pluviales, torres de agua, techos verdes, jardines urbanos, casas verdes y canales que conducen el agua hacia la zona del puerto.

Gran potencial

No es barato, pero es menos caro que asumir las pérdidas cada vez que lleguen las lluvias intensas. «El plan completo para Copenhague se estima en más de 500 millones de euros. Pero nuestro proyecto local se estima que costará entre 15 y 20 millones de euros. Tåsinge Plads (la primera etapa), que se abrió en diciembre pasado, costó 2 millones de euros», explica René Sommer Lindsay, vía e – mail desde su oficina como jefe del proyecto Klimakvarten, desde el gobierno de la ciudad.

Se espera que el proyecto completo esté terminado en 2017. Pero será solo el principio de un proceso de transformaciones que llegará a toda la ciudad. «Todos los municipios deben, por ley, desarrollar ahora planes de adaptación. Así que veremos inversiones masivas en esto en los próximos 10 a 20 años en Dinamarca», dice Rafn Thomsen.

Y mientras esto ocurre, los arquitectos de Tredje Natur ya están planificando otras intervenciones. «Tenemos un proyecto de innovación que busca utilizar las aceras y espacios urbanos para retener y cosechar la parte limpia del agua de lluvia a nivel local. Tenemos 750 kilómetros de acera en Copenhague. Nueva York tiene más de 21.000 kilómetros de acera. Así que el potencial escalable de esto es evidente».

Si es por innovación y sustentabilidad, Copenhague es una ciudad líder. «Copenhague tiene por objetivo convertirse en líder de ‘crecimiento verde’. La adaptación al clima es una de las áreas de conocimiento que las empresas locales podrán exportar. Si, por ejemplo, Chile está interesado, estoy seguro de que Copenhague con mucho gusto compartirá sus experiencias», puntualiza René Sommer Lindsay.

Valor agregado
Los efectos positivos del rediseño no solo ofrecerán beneficios de cara al cambio climático: hoy el barrio es más atractivo, el valor del terreno está subiendo, al igual que el interés por vivir en zonas sustentables.

Fuente: El Mercurio 05 marzo 2015