Ocho años de sequía han marchitado la fruta, hacen que a las compañías mineras les cueste encontrar agua suficiente para operar las plantas y ponen al sector forestal ante los peores incendios del último siglo. Los efectos se intensifican como consecuencia de la mayor demanda de una economía que creció a más del doble en una década.

La bodega De Martino encontró el suelo arcilloso y las temperaturas necesarias para producir su pálido chardonnay premiado Quebrada Seca al pie de los Andes al norte de Santiago. Ahora la sequía amenaza la supervivencia de la viña.

De Martino dejará de producir dos vinos más baratos de uva del Valle Limari, a unos 320 kilómetros (200 millas) de la capital chilena, a efectos de poder contar con agua para vino más exitoso, que se vende a US$29 por botella, dijo el enólogo Marcelo Retamal. Si los reservorios no se reabastecen, el cultivo de uva en Limari podría desaparecer.

“En este momento preservamos nuestro mejor vino, pero en dos o tres años todo el valle morirá”, dijo en entrevista telefónica de la semana pasada Retamal, cuya compañía fue distinguida como bodega del año en 2011 por la asociación de la industria de Chile.

Chile –un país que hace pensar en una California invertida con 3.919 kilómetros (2.435 millas) de costa que va desde un norte desértico hasta un sur verde y frondoso– enfrenta una sequía tan grave como la del Estado Dorado. Ocho años de sequía han marchitado la fruta, hacen que a las compañías mineras les cueste encontrar agua suficiente para operar las plantas y ponen al sector forestal ante los peores incendios del último siglo. Los efectos se intensifican como consecuencia de la mayor demanda de una economía que creció a más del doble en una década.

Como en el caso de California, la sequía ha reducido la producción hidroeléctrica de Chile en los últimos años, lo que ha contribuido a llevar los precios de la energía al nivel más alto de América Latina. El cambio climático amenaza con extender los desiertos y reducir el deshielo andino del que algunos lugares del país dependen para obtener agua bebible y riego.

“El cambio climático es una realidad, pero tenemos que recuperarnos de esto en algún momento”, dijo el mes pasado desde Santiago Brahim Nazarala, un investigador de la autoridad de agua de Chile, una repartición del Ministerio de Obras Públicas.

Bosques secos

Mientras vitivinicultores como De Martino buscan áreas de cultivo con más agua, las compañías forestales del sur de Chile redoblan los esfuerzos por contener los incendios a medida que declina la humedad.

Brigadas de bomberos preparan helicópteros y drones para sobrevolar bosques de eucaliptus resecos para Celulosa Arauco, parte del grupo industrial Empresas Copec SA. Germán Neumann, que dirige el departamento de bomberos de Arauco, observa las cámaras que filman amplios sectores de las laderas forestadas desde una torre de control central ubicada en el centro de la superficie de más de 1 millón de hectáreas (2,5 millones de acres) de la compañía.

Tras 60 días sin precipitaciones, su equipo está en alerta roja y despacha varias brigadas por día para proteger operaciones forestales de US$5.000 millones. Los incendios han aumentado un 20 por ciento respecto del verano pasado, que también fue caluroso y seco, dijo Neumann.

Arauco gasta US$ 35 millones al año en contener incendios.

Impacto en la minería

La sequía ya le costó 30 mil toneladas de cobre a Anglo American en su operación de Los Bronces, reveló su CEO durante la presentación de sus resultados en febrero pasado.

Y explicó que el agua es la clave para expandir esa operación y Collahuasi, su mina en medio del desierto de Atacama. Dicha operación tiene el potencial de convertirse en una de las más grandes del mundo.

Derechos de agua

El gobierno está revisando la ley de aguas que permite a empresas comprar derechos exclusivos como parte de sus esfuerzos de asegurar suministros para la población. Al mismo tiempo está incentivando a las mineras a que construyan plantas de desalinización.

La Presidenta Michelle Bachelet dijo en una entrevista que el gobierno aumentará sus esfuerzos en esa área para aumentar los suministros de agua a los pueblos en las regiones que están sufriendo la sequía.

Anglo American ya construyó una planta cerca de la mina Mantoverde, y BHP, junto a Rio Tinto, están gastando US$ 3.400 millones en una planta que suministre agua a la minera Escondida.

Las plantas de desalinización le costaran a la industria US$ 13.000 millones si el gobierno las fuerza a construirlas, de acuerdo a Bloomberg.

Acciona, la constructora española, apuesta a que Chile será un mercado en boom.

– Fuente: www.elmostradormercados.cl/destacados/minas-y-vinas-corren-peligro-mientras-chile-combate-sequia-como-la-californiana/#sthash.OKRowiee.dpuf