Mauna Loa es la estación de medición de gases de efecto invernadero más antigua del mundo y ha registrado su evolución, de forma continua, desde 1958. Sus últimos datos, liberados la semana pasada, señalan que durante la última década el aumento promedio de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera ha sido de 2 partes por millón (ppm), pero en 2015 el nivel creció 3,05 ppm, el mayor incremento desde que se realiza el registro, de acuerdo a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA).

Y la tendencia sigue la misma dirección, pues febrero de este año, en particular, estuvo 3,76 ppm sobre el promedio, al alcanzar las 402,59 ppm, un aumento de más de 43% desde el nivel de 280 ppm que había antes de 1800. El fenómeno de El Niño, nuevamente, fue mencionado como una de las causas. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), al igual que 1998, el evento climático impulsó la sequía en muchas partes de los trópicos, dando origen a incendios forestales que lanzan grandes cantidades de carbono a la atmósfera.

Petteri Taalas, secretario general de la organización, explicó que el impacto del fenómeno es natural y de corta duración, pero el principal motor a largo plazo es la emisión de gases de efecto invernadero de las actividades humanas. “Tenemos el poder y la responsabilidad de cortarlas”, agregó.

Fuente: La Tercera