Chile carbono neutral: Expertos piden acuerdo nacional para capturar CO2 con reforestación

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Foto: Shutterstock.

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Los especialistas, dos de ellos miembros de la Comisión Asesora Presidencial de la COP25, creen que para cumplir el ambicioso objetivo de emisiones netas equivalentes a cero en la cuarta década de este siglo, como evalúa el gobierno, hay que dirigir la mirada hacia el sector energético no eléctrico. El transporte, apuntan los investigadores, debería migrar hacia las energías renovables, tal como lo han hecho paulatinamente las generadoras. Por otro lado, en la Comisión Asesora esperan definir en un plazo cercano qué tipo de vegetación -bosque nativo o plantaciones exóticas- prevalecerá como mecanismo de absorción de los gases de efecto invernadero para así aspirar a la carbono neutralidad. El debate sigue abierto. Eso sí, advierten que “ningún sector puede estar exento de apostar a la reducción o captura de emisiones”.

Entre los anuncios que hizo el Presidente Sebastián Piñera en el lanzamiento de la COP25, tal vez el más aclamado por la audiencia fue el de alcanzar la carbono neutralidad antes del año 2050. “Chile podría llegar a ser la cuarta década de este siglo uno de los primeros países del mundo en ser carbono neutral”, declaró el Mandatario el pasado 11 de abril, en una ceremonia realizada en el Patio de los Cañones de La Moneda.

En dicha instancia, Piñera mencionó en términos generales a la “descarbonización de la matriz, el uso más eficiente de la energía y la electromovilidad” y el potencial de los bosques como las líneas programáticas rumbo hacia la neutralidad de carbono, un concepto clave en la mitigación del cambio climático, y que consiste en que las emisiones netas de Gases de Efecto Invernadero (GEI) son equivalentes a cero. Para llegar a la ambiciosa meta, los países deben adoptar una mixtura de medidas como reducir las emisiones de CO2 emitidas al medioambiente y retirarlas de la atmósfera mediante mecanismos de captura de carbono, como la reforestación.

El instrumento que cuantifica las emisiones de Chile y de todos los países involucrados en la acción climática es el Informe Bienal de Actualización sobre Cambio Climático. En nuestro país el organismo encargado de generar el documento es el Ministerio del Medio Ambiente (MMA), que presentó la tercera y última versión en diciembre de 2018 en la COP24 de Polonia. Este arrojó un pormenorizado detalle de las emisiones de GEI en Chile entre los años 1990 y 2016.

El Quinto Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero (INGEI), incluido en el Informe Bienal, constató que en el último año de medición (2016) el sector que más contribuyó con emisiones fue “Energía” con un 78% de participación, pues emitió 87.135,6 kilotoneladas de carbono equivalente (kt CO2 eq). Lo siguieron el sector “Agricultura” con un 10,6%, “Procesos industriales y uso de productos” (IPPU) con un 6,2% y finalmente “Residuos” con un 5,2%.

Para tender hacia un equilibrio entre las emisiones y las capturas de CO2 debe haber un mecanismo de absorción. En Chile, esa función la cumple el subsector Tierras Forestales, que pertenece al sector “Uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura (UTCUTS)”. Las tierras forestales, en este caso, tienen un balance negativo, es decir, capturaron 69.851,9 kt CO2 eq en 2016. Los demás subsectores de UTCUTS, destaca el Informe Bienal, tuvieron emisiones marginales.

De ese 78% que aporta el sector Energía en la categoría “actividades de quema de combustible”, el subsector “Industria de la energía” (sobre todo producción de electricidad y calor como actividad principal) representa el 41% del total. El subsector “Transporte”, referido a la quema de combustibles fósiles del transporte nacional de cualquier índole, se ubica segundo con un 31,3%, mientras que las “Industrias manufactureras y de la construcción” representan el 18,7% de las emisiones de “Energía”. Cierra el cuadro el subsector “Otros sectores” (8,5%), cuya participación principal la representan las emisiones residenciales.

¿Cómo llegar a carbono neutral?: El transporte al debe, dicen expertos

Los expertos, ante todo, valoran el anuncio del Gobierno de aspirar a una meta ambiciosa de carbono neutralidad en tanto hospeda este año la cumbre por la acción climática. “Chile contribuye muy poco en emisiones globales, pero es un muy buen compromiso. Podría no hacerlo porque no somos un país desarrollado ni rico”, cuenta Álex Godoy, director del Centro de Investigación en Sustentabilidad (CISGER) de la Universidad del Desarrollo (UDD).

Andrea Rudnick, directora ejecutiva del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 e integrante de la Comisión Asesora Presidencial para la COP25, también acoge la “audacia” de la propuesta: “Es interesante que el Presidente plantee que la carbono neutralidad sea antes de 2050, ya que ese año hay que llegar a la carbono neutralidad a nivel global, en virtud del informe IPCC que habló de no superar la barrera de los 1,5 grados. Es importante que Chile en su rol de asumir la presidencia de la COP se ponga metas más ambiciosas”.

En tanto, Andrés Pica, director ejecutivo del centro Cambio Global UC, asegura que “para tener un clima seguro necesitamos que el mundo sea carbono neutral al 2050”. En ese sentido, dice Pica, “el compromiso del Presidente Piñera se alinea con eso”, aunque “son bien importantes las acciones en el corto plazo”. De acuerdo al investigador, las emisiones chilenas deberían bajar a la mitad en los próximos 20 años y en ello el sector de generación eléctrica “debería aumentar aún más las energías renovables, empezar a cerrar las centrales a carbón y apuntar a emisiones cercanas a cero, porque tiene las alternativas”.

Por su parte, Andrea Rudnick plantea que el sector de generación eléctrica ya inició una “revolución” hacia las energías renovables, por lo que es necesario cambiar el foco hacia otros subsectores que también consumen combustibles fósiles. “Olvidamos que el sector Energía no es solo energía eléctrica. Hay un tercio de emisiones que corresponde al sector transporte, y éste en su conjunto no ha iniciado esa revolución en curso que vemos en el sector de energía eléctrica”, postula la directora ejecutiva del (CR)2.

La misma observación comparte el experto de la UDD, Álex Godoy, para quien es prioritario como primer paso en la reducción de emisiones “descarbonizar el sistema energético no eléctrico: calefacción, transporte, industria forestal y minera”. O lo que es igual para él: hacer una reforma estructural del sistema energético no eléctrico. Y también, dentro de ese conjunto, Godoy mira al transporte. “Hay que evaluar la incorporación de tecnologías nuevas más allá del gas natural. Hablamos de electromovilidad. Y lo otro es el hidrógeno. Ya hay flotas de camiones de hidrógeno, pero Chile partió al revés, poniendo la carreta en los grandes camiones de la minería cuando podría ser un sistema de transporte más liviano”.

El director del centro Cambio Global UC, Sebastián Vicuña, también se cuadra con los otros especialistas respecto de la necesidad de revisar más rigurosamente las emisiones del sector transporte. “Hay que avanzar en una conversión del tipo de transporte hacia la electromovilidad, y que eso abarque el transporte de carga, que no ha estado muy en la discusión. Movernos hacia potenciar el tren versus los medios que hoy tenemos. Eso frenará el crecimiento de las emisiones, pero no será suficiente. No creo que seamos capaces de llegar a la carbono neutralidad solo a través de las reducción de emisiones en esos plazos, a costos razonables y con la tecnología que poseemos”, considera Vicuña, también miembro de la Comisión Asesora Presidencial para la COP25 y director de la mesa científica de Adaptación con miras a la cumbre climática de Chile.

La experta del (CR)2, Andrea Rudnick, también baraja la opción de incorporar al transporte ferroviario como posible sustituto del transporte de carga terrestre. “Es necesario mirar distintas estrategias, no quiero afirmar cuál es la mejor. Lo que han hecho los europeos es aumentar el porcentaje de transporte de carga ferroviario. Es más eficiente en el uso de combustibles fósiles, se puede pasar a transporte ferroviario eléctrico. Se puede incorporar esta tendencia de electrificación masiva para reemplazar los combustibles fósiles, y que esa electricidad, por supuesto, venga de fuentes renovables. Esa señal no la veo tan fuerte. Para lograr carbono neutralidad, necesitamos que todos los sectores avancen con metas claras y en particular me preocupa el sector transporte, porque además tiene una carga política fuerte, es un sector difícil, súper atomizado”, propone Rudnick, ex jefa de la Oficina de Cambio Climático del MMA entre 2010 y 2013.

Dentro del 31,3% que representa el transporte en el total de emisiones del sector Energía, señala el Quinto Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero, “el transporte terrestre es el de mayor relevancia con un 87,7% de las emisiones de GEI”. A nivel de las emisiones por tipo de combustible, cita el INGEI, “el diésel es de mayor importancia con un 57.9%, seguido de 42,1% de gasolina para motor”.

Desde otra óptica, Andrés Pica percibe que el transporte público sigue siendo un tema “al debe”, pese a la incorporación de la electromovilidad a flotas del Transantiago. “Es necesario que el transporte público crezca en Santiago y en regiones”, opina.

Bosque nativo o plantaciones: la disyuntiva sobre la absorción

Como Chile no puede lograr la neutralidad de carbono solo con reducción de emisiones, la captura de CO2 pasa a jugar un rol crucial para contrapesar la cifra. Por ejemplo, según el INGEI, Chile emitió 111.677,5 kilotoneladas de CO2 equivalente en 2016, pero la sumatoria neta fue de 46.185,2 kt CO2 eq debido al contrapeso del sector silvicultura y otras áreas asociadas, donde entran a tallar tanto plantaciones exóticas como bosque nativo.

El mejor mecanismo para absorber las emisiones de CO2, sea especies exóticas o nativas, es objeto de debate en la Comisión Asesora Presidencial, dicen Rudnick y Vicuña, ambos partícipes de la instancia. Ella, al menos, es partidaria de “compatibilizar las plantaciones que hoy existen, sin eliminarlas, con nuevas superficies de bosque nativo” y considera que “están las condiciones para alcanzar un gran acuerdo nacional en la materia”, aunque, reconoce, “es un tema contencioso”.

En la Comisión Asesora, agrega Rudnick, “hay un grupo de científicos que plantea que la captura de CO2 debiese ser con bosque nativo, por los impactos ambientales y socioeconómicos que conlleva la industria forestal, ya que donde ocurren las plantaciones son zonas empobrecidas”.

Sin ir más lejos, su compañera de trabajo Maisa Rojas, coordinadora general del grupo científico de la COP25 y directora del (CR)2, señaló en la segunda sesión de la Comisión Asesora Presidencial, celebrada el pasado 29 de abril en el Palacio de La Moneda, que la ciencia demostró que la restauración debe ser con bosque nativo, y que le hizo ruido escuchar al director de CONAF diciendo que una parte de las áreas consumidas por incendios será reforestada con pinos y eucaliptus.

Pero, al mismo tiempo, Rudnick asegura que “Chile tiene una ventaja que no tienen otros países latinoamericanos: un sector que captura CO2, y eso permite retrasar o compensar las emisiones de sectores donde será más difícil reducir”.

Sebastián Vicuña, mientras, afirma que “será muy difícil alcanzar la meta de carbono neutralidad en los plazos estimados sin incluir al sector forestal”, pero “hay que evaluar las consecuencias de eso”, afirma. “Con eso no quiero decir que sean puros impactos negativos del sector forestal, pero dependiendo de dónde se haga puede tener consecuencias en los balances de agua, en problemas socioculturales y conflictos de uso del suelo con el mundo indígena”, añade el director de Cambio Global UC.

“Me cuesta pensar que solo con sistemas naturales de reforestación logremos la meta”, reitera Vicuña, mientras que Álex Godoy, experto en sostenibilidad de la UDD, aboga por “una política nacional de biodiversidad” que involucre el fomento de bosque nativo: “Chile tiene una política forestal muy antigua, ya no es solo el manejo de un bosque con fines comerciales para explotarlo, sino reforestar con bosque nativo porque hemos ido perdiendo biodiversidad. Los bosques no crecen solos: necesitan agua”.

Andrés Pica, de Cambio Global UC, dice sobre este punto que “una plantación forestal puede ser más eficiente, en términos económicos, que proteger el bosque nativo. Un árbol que crece más rápido captura más carbono. Hay otras ventajas de tener bosque nativo que no son vinculadas a cambio climático directamente, sino con la protección de la biodiversidad, que le da un plus mayor, independientemente de que un eucaliptus crece más rápido que una araucaria”.

Andrea Rudnick, en tanto, critica que en Chile no se asocien las capturas de CO2 a ningún sector específico de emisiones. Ella propone una idea en el camino hacia la carbono neutralidad: “Debiéramos pensar que el sector forestal debería netear a aquellos sectores que son más difíciles de eliminar, porque hay barreras tecnológicas grandes o porque no hay sustitutos. Por ejemplo, hay una fracción menor de las emisiones en Chile que son de la industria química o cementera. Estas emiten CO2 no por consumo de combustible fósil, sino por la transformación química y física de ciertos compuestos. Hoy no existe sustitución a ese proceso químico, por lo tanto, quizás es importante pensar en netear esos sectores con el sector forestal”. Lo importante, para Andrés Pica, es que, en vista y considerando la gravedad del escenario climático, “ningún sector puede estar exento de apostar a la reducción o captura de emisiones”.

Otra medida que puede hacer la diferencia, agrega Rudnick, es una campaña intensiva de prevención de incendios forestales. Lo dice en virtud de las dramáticas consecuencias que produjo el fuego en el centro sur del país en 2017.

“Es necesaria una política sólida en esta dirección. Si en nuestra meta nacional se comprometen 100 mil hectáreas de reforestación y otras 100 mil en manejo de bosque nativo, esa captura se perdió con la quema de 600 mil hectáreas en los incendios de 2017. Entonces es un poco ridículo. Cuando veamos el incendio de 2017 en el inventario de gases de efecto invernadero vamos a quedar horrorizados”, asegura la experta del (CR)2.

Las dudas sobre la “COP Azul”

El Gobierno presentó la próxima Cumbre del Cambio Climático como una “COP Azul” por el supuesto papel de absorción de GEI que le compete a los océanos. El otro foco, prometió el Ejecutivo, es la protección de la Antártica. No obstante, el experto Álex Godoy considera que este concepto obedece a una obsesión “marketera” y no se ajusta a la realidad de Chile.

“Es malo ponerle nombre a la COP, porque no es un tema de Chile, sino multilateral. En Chile estamos acostumbrados a marketear todo, y hemos perdido la perspectiva de entender qué se juega en la COP: lograr un acuerdo vinculante en la mitigación, reducción y verificación de emisiones que nos permitan alcanzar las metas al 2030, porque al 2050 es muy tarde”, precisa Godoy.

Por lo mismo, insiste el especialista de la UDD, no importa cómo Chile logra ser carbono neutral sin alcanzar un acuerdo especialmente con los países industrializados que liberan magnitudes exorbitantes de emisiones: “Da lo mismo si la COP sea azul o verde si no se logra un acuerdo multilateral. Lo de la COP Azul responde más a promocionar el evento que a una herramienta puntual. Deberíamos ser más humildes, austeros y sobrios. Lo principal es que no fracase el acuerdo donde hay países muy grandes que no quieren sumarse”.

Andrés Pica, en tanto, cuenta que la protección de los océanos es relevante pero “en cómo lo cuidamos más que como un rol de captador de CO2”. De hecho, añade, “no hay ninguna gestión antrópica que haya facilitado la captura de CO2. El océano captura y ha evitado que el cambio del clima sea más rápido, pero ha tenido un costo ecosistémico como la acidificación”.

Por último, su compañero en Cambio Global UC, Sebastián Vicuña, plantea que “no todos los océanos capturan, algunos emiten. La captura tiene el tema de la acidificación y además no es que esa sea una estrategia medible. Nunca he visto inventarios nacionales sobre los océanos, no existen en la práctica”.

Fuente: País Circular, 23 de mayo de 2019.


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