La administración de Obama se movió para desbloquear las tensas negociaciones sobre el nuevo acuerdo climático previsto para ser cerrado mañana en París con un compromiso de US$ 860 millones para ayudar a los países pobres a hacer frente a las olas de calor y a las feroces tormentas que es probable se intensifiquen a medida que aumenten las temperaturas globales según los científicos.

Pero ayer aún estaba lejos de estar claro si el anuncio resolvería los muchos escollos que amenazan con debilitar el primer nuevo acuerdo climático global en 18 años. Los ministros trabajaron hasta altas horas de la noche del martes para producir un texto revisado del acuerdo de casi 20 páginas, más corto que el documento de 48 páginas en el que los negociadores habían estado trabajando previamente.

Pero Laurent Fabius, ministro de Relaciones Exteriores de Francia, que preside la conferencia de París, admitió ayer que tres grandes obstáculos permanecieron: el tamaño y la naturaleza del dinero que los países ricos ofrecerían para ayudar a las naciones pobres a enfrentar el cambio climático; los objetivos de la temperatura y las emisiones que el acuerdo debería cumplir, y el grado en que los países ricos deben seguir liderando los esfuerzos por combatir el cambio climático.

«Hemos avanzado, pero todavía queda mucho trabajo por hacer», dijo Fabius a los delegados cuando se disponían a trabajar toda la noche en un nuevo texto. En un intento por resolver la cuestión del financiamiento climático, el secretario de Estado de Estados Unidos John Kerry anunció que en 2020, el país duplicaría los US$ 430 millones en subvenciones públicas que proporcionó en 2014 para ayudar a los países vulnerables a adaptarse a los riesgos que el cambio climático plantea. «No vamos a dejar que las naciones más vulnerables capeen solas las tormentas», afirmó en una conferencia de prensa.

El anuncio fue dirigido a satisfacer una demanda clave de los países en desarrollo en relación con el compromiso de 2009 de los países ricos de movilizar US$ 100 mil millones al año a 2020 para ayudar a los países pobres a combatir el calentamiento global. Los países en desarrollo han insistido en que este apoyo debe ser en forma de subvenciones públicas, no proyectos del sector privado o préstamos que podrían tener dificultades para pagar. También quieren fondos que les ayuden a adaptarse al cambio climático en lugar de reducir sus propias emisiones de carbono a menudo escasas.

El anuncio de Kerry equivalía a un «juego estratégico» para persuadir a otros países a copiar a EEUU sobre las dos cuestiones clave en el acuerdo al que China y India se estaban resistiendo, dijo Paul Bledsoe, ex asesor climático de la Casa Blanca de Clinton, asistiendo a las conversaciones. Las dos medidas son para actualizar las promesas de los países cada cinco años y la introducción de un sistema más común para el reporte y monitoreo de las emisiones de naciones desarrolladas y en desarrollo. El movimiento de Kerry podría también ayudar a aliviar la preocupación sobre si los países desarrollados cumplirán los compromisos financieros que ya han hecho.

La administración Obama está luchando con los legisladores republicanos en el Congreso que quieren torpedear una partida de financiamiento para el clima por US$ 3.000 millones ofrecida por Obama en las negociaciones de París.

Otro de los temas que permanecerá sin resolver hasta las horas finales de las negociaciones es una movida para fortalecer la meta principal de temperatura del nuevo acuerdo. Los gobiernos acordaron en las conversaciones sobre clima de la ONU hace cinco años que la temperatura global no debería incrementarse más de 2 grados centígrados desde la era preindustrial pero un gran número de países en desarrollo quieren un objetivo incluso más ambicioso de 1,5 grados. Sin embargo, los científicos dicen que las promesas hechas para el acuerdo de París no son suficientes para cumplir la meta de 2 grados.

Fuente: Diario Financiero