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EE.UU. y China firmarán en abril el Acuerdo de París sobre cambio climático

Estados Unidos y China anunciaron este miércoles que firmarán el pacto global sobre cambio climático alcanzado en diciembre en París el próximo 22 de abril, el primer día que es posible hacerlo, con el fin de dar ejemplo a otros países y acelerar su entrada en vigor.

Los dos países más contaminantes del mundo también se comprometen a tomar medidas para unirse formalmente al acuerdo «lo antes posible este año», según anunció la Casa Blanca poco antes de que el presidente estadounidense, Barack Obama, se reuniera en Washington con su homólogo chino, Xi Jinping.

El primer pacto universal de lucha contra el cambio climático, alcanzado en la cumbre sobre clima (COP21) en París, no entrará en vigor hasta que lo hayan ratificado al menos 55 países que sumen en total el 55 por ciento de las emisiones globales.

Estados Unidos y China también acordaron que trabajarán con otros países para enmendar el protocolo de Montreal aprobado en 1987 para proteger la capa de ozono con el fin de incluir más medidas contra los hidrofluorocarbonos (HFC), y para reducir las emisiones de efecto invernadero de los aviones a nivel internacional.

Fuente: EFE

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Colombia acogerá el Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe

La XX Reunión del Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe tendrá lugar en Cartagena, Colombia, entre el 28 y el 31 de marzo, y abordará temas prioritarios para  los 33 países de la región en materia de desarrollo sostenible, así como para la agenda de cooperación regional.

Se trata de uno de los primeros encuentros de alto nivel en la región, tras la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible así como del acuerdo logrado en la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21).

El Foro es organizado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, que ejerce la secretaría del mismo.

Los ministros discutirán también, entre otras cosas, sobre desarrollo sostenible, cambio climático, Cooperación Sur-Sur, biodiversidad y salud y medio ambiente.

Los participantes prepararán además las contribuciones de la región para la segunda sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA) del PNUMA que tendrá lugar en Nairobi, Kenia, del 23 al 27 de mayo de 2016.

El programa e información general de la XX Reunión del Foro está disponible en el sitio web del encuentro:  http://www.pnuma.org/forodeministros/20-colombia/documentos.htm

Fuente: PNUMA

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Acuerdo de París: Análisis del histórico pacto climático

Si bien se trata de un pacto histórico, varios de sus puntos centrales no son vinculantes u obligatorios, lo que pone en entredicho la real eficiacia del tratado logrado en París. Falta, además, que el tratado sea ratificado en 2016.

El acuerdo de París, que reemplazará en cuatro años más al actual Protocolo de Kioto, vincula los destinos de los grandes emisores de gases de efecto invernadero que están generando el calentamiento global, como EE.UU. y China, con naciones amenazadas por el aumento de las temperaturas globales como las pequeñas islas del Pacífico y del Caribe.

El compromiso que 195 países alcanzaron en la Cumbre del Clima (COP21) de París el sábado dejó a casi todo el mundo contento. Por primera vez en las 21 reuniones de este tipo sostenidas por las Naciones Unidas se había conseguido lo que parecía imposible tras el desastre de la cumbre de Copenhague (COP15) en 2009: un consenso pleno en transitar, como planeta y sociedad, hacia una economía baja en carbono.

Políticos, científicos, ONG y asociaciones en todo el globo analizan el texto del acuerdo, con miradas de satisfacción, pero también de prudencia sobre su alcance e implementación.

Si bien el acuerdo es jurídicamente vinculante, es decir, impone una obligación efectiva a quienes lo suscriben, no todos los puntos en el pacto tienen igual carácter, es decir, hay varios que no tienen sanción, especialmente las metas de reducción de gases, uno de los puntos más complejos.

Oxfam declaró que el consenso alcanzado es “insuficiente” al no incluir medidas concretas para ayudar a los más pobres y vulnerables frente al aumento del nivel del mar, inundaciones o sequías.

Incluso, la ONG Amigos de la Tierra lo calificó de “farsa”, ya que “a través de compromisos parciales y tácticas intimidatorias, los países ricos forzaron un mal acuerdo”.

Lo obligatorio

Lo que si se obliga a los firmantes por lo que revisiones periódicas serán necesarias si se quiere mantener el aumento de la temperatura media del planeta por debajo los 2°C o los esperanzadores 1,5°C a los que las naciones firmantes aceptaron “forzarse” a llegar. Además, se establece una contribución mundial de 100.000 millones de dólares anuales que ayudarán a los países más vulnerables y en vías de desarrollo en la mitigación y adaptación al cambio climático, además de revisar el incremento de esa cifra antes de 2025.

Las naciones también se comprometieron a fijar nuevos objetivos en 2025, a reconocer el concepto de justicia climática y considerar el contexto de cada país al momento de fijar sus objetivos climáticos, que se revisarían cada cinco años, aumentando de forma progresiva.

El acuerdo de París es un punto de inflexión histórico donde por primera vez los mayores emisores de gases de efecto invernadero, así como las naciones más vulnerables, se han aliado contra el cambio climático y donde más allá de las felicitaciones por el compromiso alcanzado es necesario actuar impulsando la innovación, energías limpias y el desarrollo sostenible.

Según la delegación chilena, la participación nacional fue fundamental para destrabar el acuerdo.

Sector privado

Pero no solo los países van a dar la pelea por el planeta. El sector privado, que también participó de la reunión, asumió el compromiso de fijarse objetivos de reducción de emisiones de dióxido de carbono, donde uno de los pasos más significativos en ese contexto fue el anuncio de Google de la compra de 842 megavatios de energías limpias para sus centros de datos, con miras a triplicar esta cifra para 2025.

Los que quedan al debe en esta histórica cita son dos de los actores comerciales que más gases de efecto invernadero generan: la aviación y el trasporte marítimo. Y si bien la Unión Europea (UE) buscó introducir una mención en el cuerpo legal que sirviera para impulsar negociaciones internacionales futuras en el área, sus esfuerzos fueron infructuosos.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, elogió el primer acuerdo universal de lucha contra el cambio climático y dijo que con él se ha mostrado “lo que es posible” cuando el mundo “se une”.

China destacó, que si bien el acuerdo alcanzado no es perfecto y hay elementos a mejorar, la COP21 les ha permitido “dar un histórico paso hacia adelante”, además de recalcar el rol jurídicamente vinculante en varios puntos del acuerdo alcanzado.

El presidente francés François Hollande incluso fue más lejos en el compromiso de su país y propuso que las naciones que así lo quieran revisen los objetivos acordados en la COP21 antes de 2020, indicando que Francia así lo hará.

Brasil, séptima economía mundial, espera reducir las emisiones de gases contaminantes en 37% hacia 2025 y 43% para 2030, en comparación con sus niveles de 2005. A esto suma la eliminación de la tala ilegal en el país, cifra que se ha incrementado 16% en los últimos 12 meses, resaltando la incorporación de un mecanismo que “permite el reconocimiento y el pago por resultados de las acciones de combate a la deforestación y degradación forestal, siendo fundamental para la implementación de las metas” del país.

Cada Estado se compromete a tomar las medidas necesarias para cumplir lo que dice en su contribución, y los que quieran podrán usar mecanismos de mercado, como la compraventa de emisiones, para cumplir sus objetivos. La adopción del acuerdo tendrá lugar en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, EE.UU., el 22 de abril de 2016 y el nuevo acuerdo entrará en vigor cuando al menos 55 Estados partes, que sumen en total el 55% de las emisiones globales, lo hayan ratificado.

PARA ENTENDER

La comunidad científica ha señalado que el cambio climático es la principal amenaza del planeta y tiene un origen antropogénico. Es decir, lo causa el ser humano.

El objetivo de la COP21 realizada en París fue lograr un acuerdo mundial para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en el planeta.

El texto firmado en la cumbre es legalmente vinculante, pero no la decisión que lo acompaña ni los objetivos nacionales de reducción de emisiones.

PUNTO CLAVE

Cumplimiento

No habrá sanciones, pero se establecerá un mecanismo transparente de seguimiento del cumplimiento para tratar de garantizar que los Estados partes hacen lo prometido, además de advertir antes de que expiren los plazos si los países van o no por buen camino.

Fuente: La Tercera

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COP-21: Conoce el nuevo acuerdo mundial sobre cambio climático

El Acuerdo de París aprobado el 12 de diciembre es el hito histórico más esperado para enfrentar mundialmente el cambio climático. Es un instrumento de alcance universal con el que se espera que 195 países reorienten su desarrollo hacia un mundo más sostenible, con menores emisiones y con capacidad de adaptarse a un clima más extremo.

La COP21 de París ha producido dos documentos importantes:

  • El más importante, un documento de 12 páginas en su versión en inglés, llamado el “Acuerdo de París”, que entrará en vigor a partir del 2020, y será ratificado oficialmente por cada país en el entre abril 2016 y abril del 2017.
  • Una “Decisión”, documento de 19 páginas que acompaña el acuerdo, y que establece los trabajos que los países deberán llevar adelante antes de que el acuerdo entre en vigor en el 2020.

Puede leer el texto final aquí (en inglés).

En su preámbulo, el acuerdo aborda el cambio climático de manera integral, cruzando temas transversales como la justicia climática, los derechos humanos, la equidad de género, o los derechos de los pueblos indígenas, de manera tal que permita lograr un desarrollo sostenible y erradicar la pobreza.

A continuación, detallamos los principales temas abordados en el acuerdo.

El objetivo de temperatura global:

El acuerdo define como objetivo global mantener el incremento de la temperatura global “muy por debajo de los 2°C” -comparado con los niveles pre industriales-, y establece “proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 ºC”.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) dejó claro que un calentamiento global de 2°C traerá consecuencias graves para los países particularmente vulnerables. Por ello, los líderes de países vulnerables hicieron un llamado al inicio de la cumbre, pidiendo que se logre un acuerdo ambicioso que establezca un límite más seguro de 1.5°C, pues para ellos -en particular las pequeñas islas- este aumento de temperatura significa la sobrevivencia de sus naciones.

Meta de reducción de GEI a largo plazo

Como meta de mitigación de largo plazo, los países se comprometen a “lograr que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcancen su punto máximo lo antes posible, teniendo presente que los países en desarrollo tardarán más en lograrlo, y a partir de ese momento reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Además, el acuerdo plantea “alcanzar un equilibrio entre las emisiones antropógenas por las fuentes y la absorción antropógena por los sumideros en la segunda mitad del siglo”. Esto significa por una parte, disminuir las emisiones de GEI y por otra, compensar las emisiones restantes con mecanismos de captura de los gases, por ejemplo gracias a los bosques.

Según un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), para poder limitar la temperatura en 2ºC, necesitamos lograr cero emisiones netas de CO2 entre el 2060 y el 2075. Pero si queremos limitarla en 1.5ºC, las emisiones netas de CO2 deben ser cero un par de décadas antes, entre el 2045 y 2050.

Adaptación

El acuerdo establece por primera vez una meta global en adaptación y reconoce que “la adaptación es un desafío mundial que incumbe a todos”. Enfatiza el objetivo de “proteger a las personas, los medios de vida y los ecosistemas”, mientras precisa que se deben “tomar en cuenta las necesidades urgentes e inmediatas” de los países más vulnerables.

Además, recomienda que los países presenten de manera periódica reportes que incluyan entre otros los planes nacionales y las necesidades de apoyo en cuanto a adaptación.

El texto reconoce además “la importancia de contar con apoyo de la cooperación internacional para los esfuerzos de adaptación y de tomar en cuenta las necesidades de los países en desarrollo”. El acápite de financiamiento insta a los países a apoyar con la provisión de recursos financieros en estos temas.

Pérdidas y daños

El tema de pérdidas y daños, -es decir, los efectos del cambio climático a los cuales un país ya no se puede adaptar, como las tormentas extremas o la subida del nivel del mar – finalmente fue reconocido en el acuerdo y quedó separado del artículo sobre adaptación, como lo pedían los países más vulnerables.

El acuerdo menciona la necesidad de un apoyo en cuanto a las pérdidas y daños, pero no establece metas concretas sobre este punto.

Además, reconoce el Mecanismo Internacional de Varsovia como mecanismo referente.

Financiamiento

El mayor logro del acuerdo en el tema de financiamiento es que establece claramente la responsabilidad de los países desarrollados para proveer apoyo financiero a los países en desarrollo. Precisa que este financiamiento se destinará tanto a mitigación como a adaptación, de manera balanceada. Además, especifica que el aporte financiero de las naciones en desarrollo sólo será voluntario.

De otro lado, el texto reafirma que los países desarrollados apoyarán financieramente a los países en desarrollo por un monto de 100 mil millones de dólares anuales a partir del 2020, de acuerdo al compromiso asumido en la COP16 de Cancún (2010), aunque precisa que es un punto de partida.

El acuerdo especifica también que debe existir predictibilidad sobre el financiamiento, y que se debe contar con información cuantificable de los aportes de los países, por medio de declaraciones cada dos años. Este fue un pedido repetido muchas veces por los países en desarrollo.

Balance mundial de los avances

El texto establece por primera vez un mecanismo de “balance mundial” (“global stocktaking” en inglés), es decir un balance del avance colectivo en el cumplimiento de los objetivos del acuerdo, en particular con respecto a los objetivos de temperatura, la meta de reducción de GEI a largo plazo y el financiamiento.

Este balance se realizará por primera vez en el 2023 y luego cada cinco años.

Contribuciones nacionales de mitigación

El acuerdo establece la obligación para todos los países de comunicar cada 5 años sus contribuciones nacionales cuanto a la reducción de emisiones de GEI. Precisa que los compromisos presentados deben ser progresivamente mejores comparado a los anteriores, garantizando el aumento constante de la ambición.

A la fecha, más de 180 países, que representa más de 95% de las emisiones globales, han presentado sus contribuciones nacionales, hito que constituyó un gran logro en la COP21. Conozca más sobre las contribuciones presentadas aquí.

Transparencia y revisión

El texto establece la obligación para todos los países de comunicar regularmente sus inventarios de emisiones y captura de GEI, garantizando la transparencia del proceso. Además, confirma las obligaciones mencionadas en otros artículos, en cuanto a la comunicación regular de información sobre la implementación de las contribuciones nacionales, la adaptación, el financiamiento provisto por los países desarrollados, y las necesidades en financiamiento por parte de los países en desarrollo.

El acuerdo precisa que la información provista será sometida a la revisión de un panel de expertos, pero que no podrá dar lugar a acciones punitivas contra los países.

Acción pre 2020:

La acción pre 2020, es decir la acción que se necesita en el periodo 2015-2020 -antes que entre en vigencia el acuerdo- debe asegurar que los países estén encaminados a cumplir con sus objetivos de reducción de emisiones, para poder lograr la meta conjunta de límite de calentamiento global.

Durante este tiempo los países deben redoblar los esfuerzos de identificar nuevas oportunidades de reducción de emisiones y colaborar voluntariamente para que sean implementadas, especialmente tomando en cuenta que con los iNDCs presentados estaríamos incrementando la temperatura en más de 2.7ºC. Es decir, no llegaríamos a la meta de 2ºC y menos a la aspiración al 1.5ºC.

Fuente: Conexión COP

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COP-21: ONGs exigen más esfuerzos y resolución en temas críticos

Organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo afirman que a pesar de los avances en el segundo borrador de la COP21, los temas más críticos del acuerdo aún no están resueltos.

La responsable de Clima de la ONG Oxfam, Kelly Dent, señaló que en el texto sometido a análisis hay “ganancias”, como la referencia a los objetivos de financiación posteriores a 2020, y “pérdidas”, como que desaparece la alusión a los derechos humanos en el artículo dos del documento.

También llamó la atención sobre que la controvertida cuestión de la creación de un mecanismo de “pérdidas y daños” para los países más vulnerables al cambio climático sigue abierta, algo que a su juicio es “muy importante”.

Por su lado, Greenpeace, en un comunicado, criticó que “lo que hay ahora en la mesa todavía no es suficientemente bueno”.

La organización ecologista cree que los actuales objetivos de emisiones no dejarán por debajo de 1,5 grados centígrados el calentamiento global y “este borrador no hace absolutamente nada por cambiar eso”.

 ”Presenciamos una muestra de impotencia internacional”, sentencia Greenpeace, que cree que se está “cerrando la puerta a nuestra mejor oportunidad para evitar el calentamiento”.

Mientras, para la ONG española Ecologistas en Acción, “la cumbre del clima de París se dirige hacia un acuerdo de mínimos, claramente descafeinado y sin ambición ni herramientas objetivas para convertirse en un instrumento eficaz contra el cambio climático”, según expresó en un comunicado.

“Los intereses a corto plazo no tendrán sentido en un mundo de 3 grados centígrados. Necesitamos una ambición a largo plazo.”, afirmó Alix Mazounie, vocero de RAC France, una red de ONGs francesa para la acción climática.

El vocero comentó que a pesar del apoyo sin precedentes al presidente de la COP, el proceso aún no ha resuelto las cuestiones cruciales entre las que están (1) la ambición del acuerdo, (2) el financiamiento, (3) el mecanismo de pérdidas y daños y (4) la revisión de las contribuciones nacionales.

Por ejemplo, sobre el tema de financiamiento, Mazounie manifestó: “Si los países en vías de desarrollo no incluyen las señales de financiamiento para adaptación y mitigación en el acuerdo, no pueden migrar a una trayectoria de energía limpia, y no tendrán la capacidad de invertir masivamente en energía renovable y eficiencia energética o en fondos de protección para los impactos del cambio climático.”

No dejemos al mundo atrás

Por su parte Mohamed Adow de Christian Aid, una ONG que aboga por acabar con la pobreza en el mundo, sostuvo que hay 3 cosas que no son negociables: el mecanismo de pérdidas y daños, el financiamiento y el mecanismo de ambición: “Sin el mecanismo de pérdidas y daños dejaremos a los más países más vulnerables atrás, sin un texto justo de finanzas dejaremos a los países más pobres detrás, y sin un mecanismo de ambición, dejaremos a todo el mundo detrás”.

Adow agregó que lo que más se quiere es un mecanismo de aceleración de ambición que sea fuerte y creíble. “En este proceso hemos tenido muchos países demostrando su apoyo por el 1.5°C, desde los más pobres, los más vulnerables hasta los países desarrollados. Pero lo que estos países no nos dicen es qué harán para lograr este 1.5°C que permita cambiar a una trayectoria ambiciosa de reducción de emisiones”

Revisión y reporte para construir confianza

“Para asegurar que la poca o mucha ambición expresada por los países se cumpla realmente, no solo necesitamos fortalecer la ambición en el tiempo, sino que también necesitamos tener un marco legal que permita el reporte y la revisión de los compromisos de los países”, señaló Alex Hanafi, del Environmental Defense Fund, una ONG que usa el poder de los mercados para impulsar el desarrollo ambiental.

“El consenso hasta anoche es que el acuerdo de París será vinculante legalmente a nivel internacional. Sin embargo, el éxito de todo acuerdo depende de vincular las políticas nacionales para implementar las metas a las que los países se comprometen internacionalmente”, indicó.

Además, el vocero agregó que “en París necesitamos una fundación legal sólida de reporte y revisión de los que los países están haciendo para construir confianza.  Necesitamos asegurar que la ambición que expresen aquí los países, realmente se logre”.

Fuente: Agencias

Columnas de Opinión TERRAM, COPs, Noticias

Aún no tenemos nuevo acuerdo climático

Durante las dos últimas semanas, del 30 de noviembre al 11 de diciembre, se celebra oficialmente la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, COP21, en la ciudad de París. El objetivo de esta COP es lograr un Acuerdo vinculante, ambicioso, justo y global que reemplace al fallido Protocolo de Kioto, con el propósito de frenar las emisiones los gases de efecto invernadero (GEI) y estabilizar la temperatura media del planeta.

La urgencia por frenar la excesiva contaminación y alteración en los factores físicos y biológicos del planeta, producto de la contaminación y extracción de recursos naturales que hemos realizado como sociedad, hace que la ciencia haya certificado  que se necesita limitar las emisiones de GEI en no más de 2 grados Celsius, de aquí a fin de siglo. Los glaciares se derriten y es evidente, existe sequía e inundaciones en lugares impensados anteriormente. El clima está cambiando y estamos siendo afectados con grandes costos para todos, especialmente para los Estados y las poblaciones más vulnerables.

Las negociaciones en París han transcurrido de manera intensa, pero sin muchos avances concretos y menos, ambiciosos. Señal  preocupante pensando en la urgencia de obtener un documento que realmente contenga compromisos efectivos para abordar el cambio climático y no sea más que una declaración de buenas intenciones.

Hoy viernes 11 de diciembre, cuando se supone deberíamos celebrar el cierre de este momento histórico para la humanidad, las negociaciones continúan y solo avanzarán con consultas a todas las partes respecto a puntos con los cuales no hay acuerdo. Estamos hablando de que este documento contenga aspectos de derechos humanos, género, pérdidas y daños, mecanismos cuantificables para los procesos de adaptación de los países, financiamiento, transferencia de conocimiento y tecnología, especialmente a los países en desarrollo; poner límites al aumento de temperatura en 1,5 o 2 grados, entre otros temas de relevancia.

Las negociaciones del jueves 10 se prolongaron hasta pasadas las 6 de la madrugada de este viernes. Se espera que durante el día se logre depurar aún más el texto y avanzar en los acuerdos, sin embargo, la Presidencia, a cargo de Francia, ha anunciado que el nuevo texto lo liberarán mañana -sábado 12- a las 14:00 hr. local. Aun así, no concluye ahí este proceso, posiblemente se siga negociando las siguientes horas.

Como sociedad civil siguiendo este proceso estamos inquietos, pues hemos estado pidiendo que la ambición sea efectiva y que además no se aumente la temperatura por sobre los 1,5 grados de acá a fin de siglo. Necesitamos ambición, esto es surgente por nuestro futuro como sociedad en este planeta y por las próximas generaciones.

En este minuto todo puede pasar. Ya estamos en la recta final en que las negociaciones comienzan a tener un carácter de presión y en que los intereses de los países comienzan a demostrarse con absoluta claridad.

En tanto, hoy en Chile, se realiza la despedida de quien hiciera y representara un gran aporte en nuestra historia ambiental nacional y también a nivel mundial, Douglas Tompkins. Mientras los ojos del mundo están concentrados en París, solo espero que el legado y las obras que él deja puedan verse reflejadas -también- en que este proceso de verdad logre un avance para tener un mundo mejor.

COPs, Noticias

Retrasan al sábado presentación de acuerdo climático en París

“Voy a presentar el texto no la noche del viernes como yo pensaba, sino el sábado por la mañana”, dijo Fabius, presidente de la cumbre del clima (COP21) que se celebra en París, al canal de televisión BFM, sin precisar los motivos.

El nuevo documento, en el que prácticamente han desaparecido los corchetes (apenas quedan 48 frente a los 365 que tenía anoche), ya tiene “la forma” del acuerdo legal que preven adoptar 195 países más la Unión Europea, según expertos consultados por Efe.

El texto posee 27 páginas, de las que 12 corresponden al pacto en sí y 15 a una decisión que lo desarrolla, y supone “un progreso” dijo Fabius el jueves por la noche, al reconocer que aún quedan puntos conflictivos por cerrar, entre los que destacó la ambición del acuerdo, la diferenciación entre países ricos y pobres, y la financiación para estos últimos.

Preámbulo

El preámbulo del acuerdo ha quedado “ordenado” y está prácticamente cerrado, según indicó a Efe el jueves la jefa de la delegación venezolana, Claudia Salerno, responsable de facilitar las negociaciones del mismo.

El preámbulo señala que el pacto debería guiarse por “responsabilidades comunes pero diferenciadas” en combatir el cambio climático y tener en cuenta las necesidades de los países en desarrollo y de los más vulnerables, también menos responsables de haber causado el problema.

El acuerdo en sí se propone como objetivo mantener la temperatura del planeta por debajo de dos grados respecto a niveles preindustriales y perseguir que no aumente más de 1,5 para evitar los peores impactos del cambio climático.

En cuanto a sus objetivos a largo plazo, los países se comprometen a “poner pico a sus emisiones tan pronto como sea posible” y a alcanzar la neutralidad en emisiones de gases de efecto invernadero en la segunda mitad de siglo, o dicho con otras palabras, a no lanzar más gases contaminantes de los que el planeta pueda absorber.

Entre otras cuestiones, desaparece la referencia a fijarse un objetivo de reducción de emisiones para 2050, como pretendía la Unión Europea, y también la alusión a lograr la descarbonización de las economías en 2100.

Fabius había pedido el jueves a los representantes de los países que “tengan el acuerdo final en mente” cuando revisen este último borrador y que su intervención en el plenario eluda las críticas y se centre en “aportar soluciones”.

Fuente: EFE Verde

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Kerry advierte de que un fracaso en la COP-21 tendría «consecuencias históricas»

El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, advirtió hoy de que un fracaso en la cumbre climática de París tendría “consecuencias históricas” y urgió a todas las partes a actuar para lograr un acuerdo ambicioso, pero que tenga en cuenta las capacidades de cada país.

“No nos equivoquemos. Si la comunidad internacional no es capaz de unirse y sigue rechazando actuar ante estas amenazas, si continuamos permitiendo que las obstrucciones premeditadas hagan descarrilar la urgencia de este proceso, seremos responsables de un fracaso colectivo y moral de consecuencias históricas”, dijo Kerry.

El secretario de Estado estadounidense avisó de que esto repercutirá negativamente no solo en la vida de las actuales generaciones, sino también en la de “nuestros hijos y nietos”.

 “Nos preguntarán cómo pudimos ser tan ciegos, tan ideológicos e incluso disfuncionales, que fracasamos en actuar ante un hecho confirmado por tantos científicos y documentado por tantas pruebas”.

Kerry subrayó que en ese caso no tendremos “ninguna excusa en absoluto. Y es por eso que tenemos que actuar en las próximas 36-48 horas. Tenemos que lograrlo”.

Deterioro

Asimismo, alertó ante los “daños inconcebibles” que supondría que la comunidad internacional no dé ahora “pasos concretos” para avanzar hacia economías bajas en dióxido de carbono (CO2) y señaló que aquellos que siguen negando el cambio climático están en un error.

Kerry aseguró que la cumbre de París llega en un “momento crítico”, precedida por los primeros compromisos climáticos anunciados por su país y China, y acompañada del mayor impulso global alcanzado hasta la fecha.

“Estamos determinados a tener éxito en París”, aseguró Kerry, quien indicó que la COP21 no sellará un“techo” sino un punto de partida para los esfuerzos en la lucha contra el cambio climático en las próximas décadas.

Pacto

Kerry abogó por un acuerdo “global, inclusivo, ambicioso y sostenible” con un alto grado de flexibilidad que reconozca la situación diferente en la que se encuentre cada país, pero sin dejar de mantener la“responsabilidad común” que supone la lucha contra el calentamiento global.

Además, recalcó la importancia de que se establezca un sistema de transparencia para seguir los progresos hechos por cada parte, así como un mecanismo de revisión periódico de los compromisos que asumen los países.

Fuente: EFEverde

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Brasil: «No es negociable» el principio de «diferenciación» entre países desarrollados y en desarrollo

“La diferenciación no es negociable, es una parte integral de la convención”, subrayó hoy en conferencia de prensa Antonio Marconde, el embajador brasileño en la COP21.

Marconde insistió en que la diferenciación es “muy importante” para su país y que “se debe mantener y preservar”.

Argumentó que “tenemos que tener la garantía de que esta cuestión esté ahí para que los países en desarrollo puedan ser más ambiciosos” en la fijación de nuevos objetivos para la reducción de emisiones causantes del efecto invernadero.

Frente a los países ricos que señalan que en los últimos años ha cambiado el escenario en el mundo en desarrollo, con algunos emergentes que ya no pueden aspirar al mismo tratamiento diferenciado que los pobres, el embajador insistió en que Brasil sigue siendo un país en desarrollo.

Para justificarlo, recordó que su país continúa afrontando retos en materia de reducción de la pobreza o en construcción de infraestructuras.

Negó que su país sea reticente a la idea de la llamada “coalición” de más de un centenar de países que pretenden que el compromiso de la COP21 debería fijar un objetivo de aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 grados centígrados para finales de siglo.

Explicó que “Brasil no es nunca reticente” y que examinan esa cuestión en profundidad.

Pero también recordó que su posición es fijar en el acuerdo un objetivo de un calentamiento no superior a los dos grados, con un camino de progresión para limitarlo a menos de 1,5 grados, todo ello en un contexto de desarrollo sostenible y de lucha contra la pobreza.

Marconde defendió igualmente que el acuerdo de la COP21 establezca “un sistema transparente” para la verificación de las emisiones pero que “tiene que contemplar la suficiente flexibilidad para los países en desarrollo”.

Fuente: Agencias

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Cómo el cambio climático amenaza los derechos humanos

“El clima empeora, el medio ambiente está en peligro y por eso nuestro papel como protectores de la naturaleza es cada vez más importante”. Al igual que Mina Setra, líder indígena y defensora de los derechos humanos de la etnia Dayak Pompakng de Indonesia, muchos pueblos nativos alzan la voz estos días para reivindicar sus derechos en medio de las negociaciones contra el cambio climático. Las empresas de aceite de palma han invadido la región en que vive su etnia y Setra afirma que, aunque es difícil tener esperanza, es necesario apelar a los gobiernos para que fortalezcan la protección de las poblaciones tradicionales, los guardianes de la naturaleza.

La Cumbre del Clima de París (COP21) arrancó el pasado lunes 30 de noviembre con los discursos de los 135 jefes de estado que participan en evento. Muchos de ellos ya expresaron su preocupación sobre el aumento de las catástrofes naturales, uno de las consecuencias más graves del cambio climático que afecta principalmente a poblaciones vulnerables de países en desarrollo y pone en riesgo sus derechos humanos, tal y como reconoció el presidente francés, François Hollande, en la apertura de la cumbre. “El calentamiento global anuncia conflictos, como la nube trae la tormenta, provocando más disputas que las guerras, hambrunas o un acceso cada vez más complicado al agua”, afirmó Hollande.

Desde 2010 Naciones Unidas reconoce oficialmente la relación inseparable entre cambio climático y derechos humanos, tal y como recoge el Acuerdo de Cancún de la COP16. Sin embargo “no basta con reconocer la relación entre derechos humanos y clima», afirma María José Veramendi, abogada especializada en derechos humanos de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), quien añade que el Acuerdo de París debe “incluir un lenguaje específico de derechos humanos, de forma que las acciones climáticas respeten y protejan los derechos humanos”.
El enfoque específico de derechos humanos ya se recoge en el texto de negociación que será abordado durante las negociaciones en París. No obstante las alusiones a los compromisos en materia de derechos humanos solo aparecen entre corchetes, lo que significa que aún están en proceso de discusión y podrían ser eliminadas del acuerdo final de París. “Ya conseguimos que este lenguaje fuese incluido, pero ahora tenemos que lograr que se mantenga y que los Estados apoyen estos compromisos”, explica María José Veramendi.

Al mismo tiempo varias organizaciones de la sociedad civil creen que el compromiso en materia de derechos humanos es insuficiente porque “no recoge los principios fundamentales de justicia social y respeto a los derechos humanos”, explica Alix Mazouni, de la Red Acción Clima, un colectivo que participa en la negociación junto a otras asociaciones en el seno de la Coalición Climat 21. Para la líder indígena Mina Setra, “hace unos años las cumbres del clima estaban más fuertes en materia de derechos humanos pero eso se acabó porque cada vez hay más intereses y políticas que influencian las negociaciones”.

Acceso a tierra y recursos, consulta previa a la población afectada, garantía de fondos para un desarrollo sostenible y protección frente a la explotación de recursos por parte de las empresas son algunos de los derechos humanos básicos que reconoce la Organización para la defensa de los Derechos Humanos de la ONU y que varias asociaciones civiles intentan incluir en el acuerdo final de París.

Líder indígena: «Queremos derecho a la vida y acceso a la tierra»


Actualmente la lucha por tierras y recursos representa una de las principales causas de violación de derechos humanos a nivel global. El Observatorio de Derechos de la Tierra (Land Rights Watch) denuncia que cada semana son asesinados una media de dos indígenas mientras intentan proteger el medio ambiente. En lo que va de año fueron asesinados 92 indígenas, mientras que 2014 dejó un saldo de 116 ecologistas asesinados.

“Es inaceptable lo que los pueblos indígenas tienen que luchar para conseguir la demarcación de sus tierras (…) las mineras siguen teniendo prioridad y eso me duele como mujer y como indígena”, afirma Diana Ríos, que con 20 años se convirtió en líder indígena de la aldea Asheninka después de que su padre fuese asesinado, víctima del conflicto con las empresas mineras.

Reforzar los derechos de las poblaciones rurales no solo beneficia a esas comunidades, también es la mejor opción para conservar el medio ambiente y luchar contra el cambio climático, según el Instituto Mundial de Recursos, quien demuestra que, en países como Brasil, el nivel de degradación ambiental en las áreas gestionadas por poblaciones locales puede llegar a ser hasta doce veces menor que en el resto del territorio. Andrew Steer, presidente de esta organización, explica que “si realmente quieren detener la deforestación, hay que otorgar derechos legales a las comunidades locales”.

Mina Setra insiste en la necesidad de que gobiernos y empresas paren la violencia contra las poblaciones tradicionales. “Nosotros protegemos los bosques, pero ¿quién protege a los protectores?”, declara ella. “Queremos tener derecho a la vida y acceso a la tierra, no es limosna lo que pedimos”, responde Setra sin ocultar su indignación al saber que Asia es la región que menos respeta los derechos humanos en materia medioambiental.

Más de 62 millones de personas viven en islas del Pacífico como Kiribati, Tuvalu y Tokelau, países que desaparecerán del mapa si el nivel del mar sigue subiendo al ritmo actual en los próximo 20 años. Algunos de estos países ya están comprando tierras en otras islas y la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS), formada por 39 países del Pacífico en riesgo, exige compromisos urgentes de derechos humanos como fondos de compensación y reconocimiento y acogida de los refugiados climático. Según el Consejo Noruego para los Refugiados, solo en 2014 más de 19 millones de personas tuvieron que desplazarse debido a catástrofes naturales como las sequías en África o los tifones en Asia.

La lucha contra el cambio climático y los derechos humanos van de la mano, explica María José Veramendi, quien resalta que “es necesario insistir en que el objetivo de los acuerdos por el clima es controlar el cambio climático y proteger a la humanidad de lo que podría ser una gran catástrofe si no actuamos a tiempo».

Fuente: eldiario.es