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Bachelet firma Acuerdo de París y lanza indirecta a Trump: «Otros países dudan del cambio climático»

Este martes en la Planta Solar Fotovoltaica “Quilapilún” la Presidenta de la Repúbica, Michelle Bachelet, acompañada por el ministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena, firmó el documento que promulga el Acuerdo Climático de París, el que Chile adoptó con otros países en dicha ciudad francesa en 2015.

El acuerdo, que fue resuelto durante la vigésimo primera Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, establece que no se debe superar la barrera de los 2°C por sobre los niveles preindustriales. A esto se suma la búsqueda de reducir la emanación de CO2 (dióxido de carbono) en un 30% al 2030, además de impulsar energías renovables no convencionales, entre otros

En este contexto, la presidenta Bachelet destacó el acuerdo y aludió al Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien ha asegurado que el cambio climático no es real.

Mientras en otros países hay quienes insisten irresponsablemente en poner en duda este fenómeno, desconociendo las evidencias de la mayoría de los trabajos científicos, en Chile esa discusión ya fue zanjada: el desajuste climático ha sido producido por la intervención humana y su respuesta debe encontrarse en esa misma intervención humana.  Por eso Chile ha decidido actuar”, precisó, sin nombrar directamente a Trump.

En este mismo sentido, el ministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena agregó que “el Acuerdo de París, es fruto del trabajo de más de 193 países que le dijeron al mundo entero, que debemos poner fecha de expiración a los combustibles fósiles, para así brindar un futuro climático seguro a las próximas generaciones”

“Se trata de una promesa de reducir emisiones hacia la segunda parte de este siglo y hoy Chile lidera en energías renovables, con un Gobierno que ha impulsado que casi la mitad de la energía nueva instalada sea renovable no convencional producto del viento, el sol, viento y las pequeñas centrales hidráulicas”, agregó el secretario de Estado.

Asimismo, la Presidenta Bachelet aprovechó la ocasión para explicar cómo operará la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, cuya creación anunció durante el discurso del 21 de mayo pasado.

“El objetivo de esta agencia será generar acuerdos sectoriales para la adaptación al cambio climático y lograr una producción de menores emisiones. Esta agencia buscará las soluciones a los desafíos de la industria, articulará la implementación de estas, además de ofrecer financiamiento. Tendrá presencia nacional, y será presidida inicialmente por el ministro de Medio Ambiente”, concluyó.

Fuente: codexverde.cl

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Con Acuerdo de Producción Limpia, la industria del galvanizado reduce emisiones de gases de efecto invernadero

Con significativos avances en gestión de residuos y eficiencia energética e hídrica, cinco empresas del sector galvanizado obtuvieron la certificación del Consejo Nacional de Producción Limpia, tras culminar un Acuerdo liderado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos y Metalmecánicos, Asimet.

En dos años de implementación del Acuerdo de Producción Limpia (APL), el sector logró una reducción neta del 21,6% en consumo energético (electricidad, gas natural y diésel) con un ahorro anual de más de $73 millones, la gestión adecuada de más de 7.200 toneladas de residuos y la disminución de un 30% en consumo de agua de procesos.

En la ceremonia de certificación, el subsecretario del Medio Ambiente, Marcelo Mena, valoró el APL finalizado por el sector por haber abordado temas que todavía no son obligatorios, y que va en la línea de producir más con menos, haciendo una importante reducción de emisiones.Se ratificó ante el Congreso el Acuerdo de París, que tiene una meta nacional del 30 al 45 % de reducción de las emisiones con respecto al PIB, es decir tenemos que desacoplar nuestro crecimiento económico de las emisiones de gases de efecto invernadero y tenemos que ser más resilientes al cambio climático y ser más eficientes en el uso de los recursos, en consumo de agua y otro tipo de insumos”, señaló la autoridad.

En tanto, el presidente de Asimet, Juan Carlos Martínez, destacó el valor que tiene el APL como un instrumento de fomento productivo para lograr la sustentabilidad. “Aprendimos que conviene también como negocio, porque aumenta la eficiencia e incluso la productividad, y se puede medir en plata.

Ximena Ruz, subdirectora de APL del Consejo Nacional de Producción Limpia, destacó que hoy las empresas del rubro galvanizado son mejores ambientalmente. “Esperamos que este sea el comienzo para un futuro Acuerdo. Cumplimos el APL 130 de la historia del Consejo y hay sectores con los cuales estamos ya trabajando un tercer Acuerdo, porque se han dado cuenta que este trabajo continuo, para lograr esta eficiencia y buscar las mejores prácticas, hace bien a las empresas, a sus trabajadores y al país”, señaló Ruz.

Otros resultados del APL

De 12 instalaciones que suscribieron el APL en 2013 -equivalentes a nueve empresas-, 10 desarrollaron la implementación completa del APL y siete decidieron avanzar a la etapa de auditoria final con un 100% de cumplimiento. Estas plantas productivas certificadas pertenecen a las empresas B. Bosch, Cintac, Galvanizadora y Metales, Zetaene y Abasolo Vallejo.

La gestión de más de 7.200 toneladas de residuos gestionados, de los cuales el 81% clasifica como residuos peligrosos, significó el envío a valorización de 1.150 toneladas de residuos de mate y ceniza como nueva materia prima por su alto contenido de zinc, así como de más de 200 toneladas de alambres y 20 de papel y cartón. El avance en la gestión y valorización autorizada de estos residuos no peligrosos incluyó su declaración en el sistema SINADER, dentro del Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes. Se suma además, la devolución a proveedor de más de una tonelada de envases de sustancias peligrosas.

El sector logró una reducción directa del 15,5% en consumo de gas, de un 32,7% en petróleo y de un 16,6% en electricidad, con un ahorro anual de más de $73 millones. Además, dio origen a un ahorro indirecto asociado a la recuperación de materias primas cercana a los tres millones de kWh.

En términos de impacto económico, se realizó una inversión total de 94,3 millones, de la cual $58 millones fueron aportados por las empresas en conjunto. El costo anual de las mejoras alcanzó a $7,4 millones en tanto el ahorro anual alcanzó los $106,5 millones, lo que arroja un VAN privado a diez años de más de $466 millones. En tanto, el VAN social asciende a más de $1.000 millones.

Fuente: codexverde.cl

Columnas de Opinión TERRAM, Noticias

Acuerdo de Kigali: El triunfo global contra los gases de efecto invernadero

Por Ricardo Bustamante, Encargado de Comunicaciones en Fundación Terram.

La capital de una de las naciones más pobres del mundo, Ruanda, protagonista de un trágico historial de genocidio en los años 90, hace unos días fue escenario de un histórico acuerdo internacional en combate contra el cambio climático y el calentamiento global.

Se trata del llamado Acuerdo de Kigali, enmienda al Protocolo de Montreal (1987) sobre la protección de la capa de ozono, y que determinó -este 15 de octubre- la eliminación progresiva de los hidrofluorocarburos (HFC), gases de efecto invernadero, usados en frigoríficos y aparatos de aire acondicionado, considerados muy nocivos para el medio ambiente.

A ciencia cierta, las naciones desarrolladas deberán reducir su producción y consumo de HFC un 10% antes de finales de 2019, en relación a los niveles de 2011-2013, y un 85% antes de 2036. Un segundo grupo de países “en vías de desarrollo”, entre ellos China y los africanos, se comprometieron a iniciar su transición en 2024. Deberán alcanzar una reducción de 10% con respecto a los niveles de 2020-2022 para 2029 y de 80% para 2045. Y los “países en desarrollo”, incluidos India, Pakistán, Irán, Irak y los países del Golfo, acordaron empezar en 2028, para llegar a una reducción de 10% con respecto al periodo 2024-2026 en 2032 y de 85% en 2047.Además, los representantes de 190 países del orbe, incluido Chile, acordaron que los países ricos están llamados a actuar antes y con mayor rapidez que los pobres.

La organización internacional Climate Action Network (CAN), red a la que pertenece Fundación Terram, calificó el acuerdo como “un paso crucial hacia la restricción del calentamiento global y la acción climática más grande del año”. Ello, solo semanas antes que tenga lugar la próxima cumbre de negociaciones climáticas a nivel mundial, la llamada Conferencia de las Partes, en su versión 22 en Marruecos, y que en cuanto al objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5° C, va en consonancia con lo logrado precisamente en Kigali, que de cumplirse, la reduciría en 0,5° C.

Si bien, el panorama sobre las negociaciones climáticas viene mejorando, ello no puede dejar de soslayar la importancia que tiene que países, como Chile, eleven sus contribuciones nacionales (INDC) y aceleren los procesos de aprobación parlamentaria de sus metas. Lo que Chile aún adeuda, ubicándose por detrás de la mayoría de sus países vecinos en Latinoamérica, e incluso a la zaga de los grandes contaminantes del planeta, China y Estados Unidos.

Desde que el Protocolo Montreal entró en vigor en 1987 -del cual Chile fue uno de los primeros firmantes- las concentraciones atmosféricas de los CFC (clorofluorocarbonos) más dañinos, así como de los hidrocarburos clorados, se han estabilizado en clara tendencia a la baja, consolidándose como un ejemplo de éxito en materia de cooperación internacional a favor del medio ambiente.

Fuente: codexverde.cl

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ONU: Gobiernos deben redoblar esfuerzos en bajar GEI para minimizar graves efectos al 2030

Los gobiernos deben redoblar «urgentemente» los esfuerzos para rebajar las emisiones de gases de efecto invernadero a fin de minimizar los «peligrosos» efectos del cambio climático, según un informe divulgado hoy en Londres por la Agencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP)

En vísperas de que entre en vigor el Acuerdo de París, la Agencia advirtió en este documento de que antes de 2030 esas emisiones excederán en más de un 25 % los niveles necesarios para mantener el calentamiento global por debajo del límite crucial de 2 grados centígrados.

Si no se produce una pronta reducción de esos gases «nocivos», el planeta experimentará previsiblemente un incremento en su temperatura media global de entre 2,9 y 3,4 grados centígrados, aunque se implementen en su totalidad los compromisos pactados en el Acuerdo de París.

En él, los 195 países signatarios de la Convención Marco de la ONU sobre cambio climático y la Unión Europea se comprometieron a poner en práctica medidas diseñadas para evitar que la temperatura global sobrepase en 2 grados centígrados los límites preindustriales.

«Déjenme recordarles que aquí se trata del futuro del planeta tierra y de los seres humanos; que hablamos del futuro de la humanidad», subrayó hoy en la presentación de ese documento Erik Solheim, responsable de medioambiente de la ONU.

En una apasionada intervención, el noruego consideró que a raíz de las conclusiones del citado informe se pone de manifiesto que los gobiernos se mueven «en la dirección correcta», si bien «aún es necesario acelerar esa tendencia» por el futuro del planeta.

«No nos estamos moviendo con la suficiente rapidez», alertó Solheim, quien nombró como «elementos clave» en la lucha contra los efectos del calentamiento global «la acción ciudadana, el liderazgo político y las iniciativas del sector privado».

Entre los hallazgos divulgados en el exhaustivo informe se indica que para 2030 las emisiones alcanzarán entre 54 y 56 gigatoneladas del equivalente a dióxido de carbono, muy por encima del nivel fijado en 42, necesario para poder limitar el calentamiento global a esos 2 grados centígrados en este siglo.

La UNEP aclara que una gigatonelada equivaldría aproximadamente a las emisiones generadas por los medios de transporte de toda la Unión Europea (incluyendo la aviación) a lo largo de todo un año.

Según los científicos, limitar el calentamiento global por debajo de 2 grados centígrados reduciría la probabilidad de que se desencadenen fenómenos climatológicos extremos, como tormentas más intensas, periodos de sequía más largos, aumentos en el nivel del mar y otros impactos «graves» derivados del cambio climático.

En un comunicado difundido por la UNEP, Solheim anticipa que el Acuerdo de París «ralentizará el cambio climático, como lo hará la reciente enmienda Kigali a fin de reducir los hidrofluorocarburos (HFCs)» pero enfatiza al mismo tiempo la necesidad de «hacer más, más rápido».

En esa enmienda se acordó reducir progresivamente el uso de los HFCs, los gases usados en frigoríficos y aparatos de aire acondicionado, considerados muy nocivos para el clima.

«Si no comenzamos a adoptar medidas adicionales ahora, empezando por el próximo encuentro sobre clima en Marraquech (Marruecos), lamentaremos la evitable tragedia humana», dijo.

El informe remarca que la necesidad de adoptar medidas urgentes se hizo patente cuando 2015 fue considerado el año más cálido desde que se registran estos datos, una tendencia que continúa, pues la primera mitad de 2016 fue considerada el semestre más cálido.

Además, observa que pese a que miembros del G20 «probablemente» cumplirán colectivamente con los compromisos climáticos fijados en Cancún (México) en 2010, estos «no reportarán las reducciones necesarias» para evitar sobrepasar el umbral de los 2 grados.

Subraya también la importancia de actores no estatales, como el sector privado o la ciudadanía, a la hora de contribuir a recortar varias gigatoneladas de la brecha entre los compromisos adquiridos y los niveles necesarios para limitar el aumento de la temperatura antes de 2030, en áreas como la agricultura y el transporte.

La eficiencia energética es otra área donde la inversión podría reportar mayores beneficios, según concluye la investigación.

Fuente: EFE

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¿Es realmente “monumental” el nuevo acuerdo para reducir el calentamiento global y qué tiene que ver con tu refrigerador?

Delegados de 150 países han alcanzado este sábado la ciudad Kigali, Ruanda, un acuerdo que ha sido descrito como “monumental” y como una gran triunfo para el clima.

Y es que su objetivo es eliminar gradualmente los gases hidrofluorocarburos (HFC), que son usados ampliamente en refrigeradores, aires acondicionados y aerosoles y se consideran muy nocivos para el medio ambiente.

De hecho, en términos prácticos, lo acordado en la conferencia en Ruanda, se traducirá en que en el futuro los nuevos refrigeradores deberán ser fabricados para que usen menos gases causantes del efecto invernadero.

Y es que según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PENUMA), los hidrofluorocarbonos son uno de los mayores agentes generadores del efecto invernadero y tienen una larga permanencia en la atmósfera.

Delegados que se encuentran reunidos en la capital de la nación africana aceptaron una compleja enmienda del Protocolo de Montreal de 1987 que obliga a los países más ricos a reducir el uso de hidrofluorocarburos a partir de 2019.

El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, quien ayudó a concretar el acuerdo durante una serie de reuniones, dijo que el acuerdo era una gran victoria para la Tierra y dijo sentirse confiado en que tendrá un impacto significativo en la lucha contra el calentamiento global.

“Es un paso monumental que responde a las necesidades de naciones en particular y que nos da la oportunidad de reducir el calentamiento del planeta medio grado centígrado”, señaló Kerry en conversación con la BBC.

“Me siento muy positivo sobre dónde nos encontramos, hicimos todos los cálculos y todo el mundo se siente seguro de que lo esencial está ahí”, agregó.

“Es una gran victoria para el clima. Hemos dado un gran paso con miras a concretar las promesas formuladas en París en diciembre”, indicó el comisario europeo de Energía y Medioambiente, Miguel Arias Cañete.

Los más ricos primero

El nuevo acuerdo constará de tres patrones para diferentes países, pues el objetivo es que las naciones ricas reduzcan el uso de hidrofluorocarburos más rápido que los países pobres:

Economías más desarrolladas como las que integran la Unión Europea y Estados Unidos comenzarán a limitar el uso de HFC en pocos años y reducir su utilización en al menos 10% a partir de 2019.

Algunas naciones en vías de desarrollo como China, países en América Latina y estados insulares congelarán el uso de HFC desde 2024.

Otras naciones en vías de desarrollo como: India, Pakistán, Irán, Irak y los estados del Golfo Pérsico no congelarán su uso hasta 2028.

China, el principal fabricante de HFC, no empezará a reducir su producción o uso hasta 2029.

India empezará la reducción incluso después. En 2032 se prevé que haga su primer corte de 10%.

“Es un día histórico con toda seguridad”, señaló Durwood Zaelke, miembro del Instituto para el desarrollo sostenible y la gobernabilidad (IGSD, por sus siglas en inglés: the Institute for Government and Sustainable Development), organismo que ha participado en las conversaciones del Protocolo de Montreal.

“Vinimos con la idea de conseguir la reducción de medio grado y nos vamos a ir de de Kingali con cerca del 90% de la modificación hecha”, indicó el experto.

Comprando tiempo

Si el acuerdo es implementando en su totalidad, marcará una gran diferencia en lo que respecta al calentamiento global.

Expertos estiman que para 2050 eliminará alrededor de 70.000 millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera.

“Los hidrofluorocarburos representan una amenaza inmediata a la seguridad climática debido a su creciente uso y al alto potencial de provocar el calentamiento global, que es miles de veces superior al del dióxido de carbono”, indicó Benson Ireri, consejero de alta jerarquía de la organización británica de ayuda humanitaria Christian Aid.

“Al acordar una reducción temprana de los hidrofluorocarburos, estamos comprando un poco más de tiempo para conseguir una economía global baja en carbón y para proteger a las personas más vulnerables del mundo”, añadió.

El mercado

Los partidarios insisten que el acuerdo alcanzado en Kigali se levantará sobre las bases sentadas por el acuerdo de París, el cual fue firmado por más 190 países en diciembre y que a inicios de noviembre entrará en vigencia.

También se ha resaltado lo conseguido por el Protocolo de Montreal, que en sus 30 años de historia ha permitido la eliminación de 100 gases fluorados.

La premisa es que una vez la regulación es aprobada, la industria rápidamente desarrolla alternativas.

“El mercado va a inundar a India y eso hará que ese país haga la transición mucho más rápido que lo que se han planteado”, señaló Durwood Zaelke.

“La eliminación gradual siempre ha conducido a una transición en el mercado, lo que conlleva a que los rezagados se sientan obligados a moverse al ritmo del mercado”.

Cuestionamientos

Pero algunos críticos de lo acordado indican que el compromiso podría tener un impacto menor al esperado.

Cuestionan las concesiones dadas a India y China, pues las mismas, en su opinión, han debilitado el impacto global del acuerdo.

De hecho, aseguran que el objetivo de reducir el calentamiento global en 0,5 grado quizás podría ni notarse.

“Ellos necesitaban llegar a un acuerdo aquí para que se viera como legado de Obama. Por eso la delegación de Estados Unidos ha sido muy agresiva en conseguir que China e India se sumen al acuerdo”, señaló Paula Tejon Carbajal de la organización no gubernamental Greenpeace International.

“Es un paso más hacia (la reducción del) 0,5 grado pero todavía no se ha logrado. Ellos dicen que el mercado trabajará para llevarnos allí, pero aún no estamos ahí”, añadió.

En las primeras horas del sábado hubo una cierta sensación de júbilo entre los delgados cuando se anunció el acuerdo.

“Es algo muy importante lo que sucedió”, indicó uno de los asistentes, “pero pudo haber sido más grande”.

 Fuente: BBC Mundo
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Nuevo estudio confirma que las grandes represas son una fuente principal de los gases causantes del cambio climático

Un nuevo e importante estudio a cargo de investigadores de la Universidad del Estado de Washington da cuenta que los embalses de las grandes represas son una fuente “subestimada” de gases de efecto invernadero, principalmente metano, un contaminante 34 veces más dañino que el dióxido de carbono. La investigación evidencia además que todos los embalses, no solo los construidos en zonas tropicales, son gran fuente de emisiones contaminantes a la atmósfera.

De acuerdo con el estudio, los gases contaminantes provienen de la descomposición de la materia orgánica que es inundada por los embalses artificiales de agua. La contaminación generada es de gran magnitud. Los embalses generan 1.3 por ciento de los gases de efecto invernadero de toda la humanidad en un año (más que todas las emisiones contaminantes de Canadá) y el 80% de esa contaminación es metano, señala la investigación.

“En toda América, gobiernos están impulsando la construcción de cientos de grandes represas, sobretodo para producir energía, argumentando que ayudan a mitigar el cambio climático al ser fuentes limpias”, explicó Astrid Puentes Riaño, codirectora de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA). “Es cada vez más claro que las grandes represas, más que una solución, son un problema. Los líderes del mundo deben con urgencia empezar a planificar e implementar soluciones energéticas alternativas a fin de conseguir un avance real en la lucha contra el cambio climático”.

Junto con una coalición de organizaciones de la sociedad civil, AIDA, Amazon Watch e International Rivers hemos insistido por años que la implementación de grandes proyectos hidroeléctricos -como la represa Belo Monte en Brasil- causan daños serios al ambiente, el clima, y a los derechos de las comunidades afectadas.

“Las grandes represas son uno de los causas más importantes de la destrucción ambiental en la Amazonía”, dice Leila Salazar-López, directora ejecutiva de Amazon Watch. “Además de emitir metano, destruyen la biodiversidad y los bosques ancestrales de miles de comunidades indígenas y tradicionales que han vivido por siglos de los ecosistemas ribereños. Es imprescindible calcular los costos reales de las grandes represas para entender todos sus impactos y no generar más daños que beneficios”.

Como organizaciones trabajando en la promoción de soluciones reales al cambio climático, estamos dispuestas a compartir evidencia científica sobre los daños de las grandes represas con gobiernos, organismos internacionales e instituciones financieras, para contribuir al cambio energético que todos necesitamos.

“Los nuevos hallazgos tumban el mito de las hidroeléctricas como fuente limpia de electricidad y ponen de relieve porqué las grandes represas deben ser excluidas de los mecanismos de financiamiento climático”, dijo Kate Horner, directora ejecutiva de International Rivers.

Los hallazgos de este nuevo estudio deben ser considerados en los inventarios de emisiones contaminantes que contribuyen al cambio climático, y en la ejecución de programas y planes orientados a resolver nuestras necesidades energéticas.

Para más información consulte:

Ver estudio completo de la Universidad del Estado de Washington (en inglés) aquí.

10 razones por las que las iniciativas climáticas no deberían incluir grandes proyectos hidroeléctricos (Lea manifiesto aquí).

Carta abierta a organismos internacionales, gobiernos e instituciones financieras para que dejen de considerar a las grandes represas como energía limpia e implementen soluciones reales al cambio climático. Léala aquí.

Fuente: aida-americas.org

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Estudiando los gases de efecto invernadero

En el Laboratorio de Biogeoquímica de Gases de Efecto Invernadero (LABGEI) de la PUCV se investiga cómo la producción de CO2, óxido nitroso y metano afecta a diversas zonas de la Antártica, los fiordos, los montes submarinos, los salares, los ríos, Isla de Pascua y frente a Valparaíso.

Los Gases de Efecto Invernadero (GEI) tienen la particularidad de absorber calor y hacer que en la superficie de la Tierra haya altas temperaturas. En su ausencia habría 18 grados bajo cero, y la vida, si hubiera evolucionado, probablemente no sería como se conoce. Este mecanismo, mediante el cual nuestro planeta guarda calor permitiendo condiciones óptimas para la vida, se conoce como Efecto Invernadero.

Varios de los GEI se producen de manera natural, entre ellos, el dióxido de carbono (CO2), el metano, el óxido nitroso y el ozono. Sin embargo, sus concentraciones naturales se han incrementado drásticamente durante los últimos setenta años como consecuencia de actividades antropogénicas, es decir, que realizan los seres humanos, tales como la quema masiva de combustibles fósiles para obtener energía, la tala de bosques y el cambio en el uso del suelo.

«Nuestras actividades han aumentado esos gases que son capaces de retener el calor y además, hemos incorporado otros que son incluso más poderosos que los naturales como los clorofluorocarbonos. Eso sería el principal responsable de que aumente la temperatura en la Tierra», explica la doctora Marcela Cornejo, académica de la Escuela de Ciencias del Mar de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso e investigadora del Instituto Milenio de Oceanografía.

En el Laboratorio de Biogeoquímica de Gases de Efecto Invernadero (LABGEI) que dirige, la experta en oceanografía química realiza, junto con otras mujeres de ciencia, investigaciones en diversas zonas —la Antártica, los fiordos, los montes submarinos, los salares, los ríos, Isla de Pascua y frente a Valparaíso, entre otras— para determinar cómo funciona cada una respecto de la producción de tres Gases de Efecto Invernadero en particular: el CO2, el óxido nitroso y el metano.

«Las investigaciones científicas muestran que en el océano y los continentes se producen GEI, pero no de manera homogénea, ya que depende de diversos factores, tanto físicos como biológicos. No es posible determinar la producción natural de estos gases de forma global teniendo como referencia un solo punto», sostiene la doctora Cornejo.

ZONAS DE MINIMO OXIGENO

En el LABGEI, las investigadoras estudian no solo cómo los GEI varían en cada zona, sino que también en el tiempo. Es así como han podido determinar que, frente a la costa de Chile, algunos de estos gases se producen considerablemente cuando existen bajas concentraciones de oxígeno.

Por una condición natural, en la zona costera existe una Zona de Mínimo Oxígeno (ZMO) donde las concentraciones de oxígeno decrecen y se producen altas cantidades de GEI. Esas zonas se caracterizan por ser muy productivas, con gran cantidad y diversidad de organismos. En el mundo existen tres principales ZMO: en California, en el mar de Arabia, y frente a Perú y Chile.

«Nuestra zona tiene una variabilidad. Por ejemplo, en verano hay una alta productividad biológica en superficie —como microalgas que hacen fotosíntesis— que consume dióxido de carbono. Sin embargo, en el invierno esa productividad disminuye y aumenta el dióxido de carbono».

A esto se suma el fenómeno de surgencia que lleva agua —con alto contenido de dióxido de carbono, óxido nitroso y metano— desde la parte baja del océano hacia la capa superficial. Posteriormente, esos gases se liberan hacia la atmósfera. «Esto ocurre principalmente en primavera y verano. Estamos conociendo la dinámica de cómo va variando la producción de esos gases en el año», dice la investigadora.

EL PLASTICO Y EL GIRO DEL PACIFICO SUR

A fines de 2015, científicas del LABGEI se embarcaron en un crucero oceanográfico CIMAR desde las costas de Chile hacia Isla de Pascua en el centro del giro del Pacífico Sur, región donde debido a la circulación de las corrientes oceánicas, se acumula alto contenido de basura y plástico.

La investigación se enfocó en determinar qué sucede en esas partículas de plástico en relación con los microorganismos que viven en ese sustrato, ya que si bien esa colonización es natural, existe por la presencia del plástico generado por los seres humanos.

¿Quiénes habitan ese plástico?, ¿producen GEI?, ¿qué procesos metabólicos que producen GEI tienen esos organismos?, ¿qué pasa con la producción de esos gases que de otra forma no existirían?, se preguntaron. Los resultados de los experimentos en microplástico demostraron que, en algunos casos, existe producción de GEI y, por lo tanto, el favorecer esta producción también altera el equilibrio del medioambiente.

«Realizamos este tipo de estudios, porque es importante entender que todas nuestras acciones tienen una repercusión en la naturaleza y se hace necesario determinar su magnitud. Estamos agotando la capacidad que tienen los océanos para regular el clima y mitigar las consecuencias del efecto invernadero», concluye la doctora Marcela Cornejo.

Fuente: La Segunda

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Acuerdo climático de París cerca de entrar en vigor tras ratificación de EE.UU. y China

Un hecho histórico e inédito se registró en diciembre de 2015, en París. Un total de 195 países alcanzaron un acuerdo para evitar que la temperatura de la Tierra suba en más de 2°C este siglo.

Este tratado entrará en vigor 30 días después que lo ratifiquen al menos 55 países que representen el 55% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Este sábado se dio un paso relevante en esta dirección. China y EE.UU., países que emiten el 39% de los gases que provocan el calentamiento del planeta, ratificaron el acuerdo en Hangzhou, China, ciudad donde se desarrolla la reunión del G20.

‘Abre el camino a una entrada en vigor del Acuerdo de París a finales de año’, declaró el presidente francés François Hollande, tras conocer la noticia.

Impulso al convenio

Fueron los presidentes de China, Xi Jinping, y de EE.UU., Barack Obama, los encargados de entregar los documentos que ratifican el tratado climático al secretario general de la ONU Ban Ki-Moon.

‘Han dado un gran impulso para que el acuerdo entre en vigor. Soy optimista sobre el hecho de que podremos lograrlo antes de que acabe el año’, dijo el representante de la ONU. Hasta ahora sólo 24 países habían ratificado el acuerdo, en su mayoría pequeños Estados insulares que representan sólo una pequeña parte de las emisiones (1,08%).

‘Estamos liderando con el ejemplo’, dijo Obama sobre la ratificación. Su par chino, en tanto, señaló que esto ‘habla de la ambición compartida y la voluntad de China y Estados Unidos de abordar los temas globales’.

La noticia fue bien recibida por ambientalistas. ‘Por fin el mundo tiene un acuerdo del clima con EE.UU. y China como partes implicadas. Esto marca una nueva era en los esfuerzos globales contra el cambio climático’, señaló Jennifer Morgan, directora de Greenpeace Internacional.

Firma de Chile

Chile representa solo el 0,25% de las emisiones mundiales y se espera que ratifique este acuerdo durante la próxima asamblea de la ONU, que se inicia el 13 de septiembre. Luego de eso debe recibir la aprobación del Congreso.

‘Chile sin duda va a firmar el Acuerdo de París este mes. No lo hizo en abril 22 por el sensible fallecimiento de Presidente Aylwin’, escribió en su cuenta de Twitter el subsecretario de Medio Ambiente, Marcelo Mena.

Abril fue el mes en que se abrió el libro de firmas del Acuerdo de París, en la sede de la ONU, en Nueva York. Según un análisis realizado por Climate Analytics, instituto sin fines de lucro de política climática, para fin de año 57 países deberían haber ratificado el acuerdo, sumando el 59,88% de las emisiones globales.

Fuente: La Tercera

COPs, Noticias

Califican como «inadecuadas» las contribuciones nacionales comprometidas por el Gobierno para enfrentar el Acuerdo Climático de París 2015

El 29 de septiembre del 2015, el Gobierno de Chile presentó su Contribución Nacional (también llamada Intended Nationally Determined Contribution o INDC, por sus siglas en ingles) para el Acuerdo Climático de París 2015, la cual incluye dos objetivos de mitigación de emisiones para 2030.

El objetivo incondicional es una reducción para 2030 del 30% en la intensidad de las emisiones por unidad del PIB con respecto a 2007, lo cual es equivalente a un incremento de 222% respecto a 1990 o 75% respecto a 2010 en los niveles de emisiones (excluyendo UTCUTS1). El objetivo condicional –condicionado a apoyo financiero internacional- es un una reducción para 2030 de 35-45% en la intensidad de las emisiones por unidad del PIB con respecto a 2007, lo cual es equivalente a un incremento de 154-198% respecto a 1990 o 38-62% respecto a 2010 en los niveles de emisiones (excluyendo UTCUTS). La organización Climate Action Tracker (CAT) califica ambos objetivos como “Inadecuados”.

La calificación “Inadecuado” significa que los objetivos propuestos no se encuentran en concordancia con los enfoques de “equidad” para alanzar la meta de no sobrepasar los 2°C de incremento de la temperatura promedio global. Es decir, la propuesta no es consistente con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2°C. Si la mayoría de los países siguieran el enfoque chileno, el calentamiento global excedería 3°C-4°C. Por lo tanto, objetivo de reducción podría fortalecerse para reflejar la alta capacidad de Chile.

En este sentido, la Contribución Nacional chilena es menos ambiciosa que la propuesta inicial, presentada por el Ministerio del Medio Ambiente en Diciembre de 2014, la cual fue analizada por el CAT y calificada como “Inadecuada”.

Lea completo el Análisis: Chile_CountryReport_2015_Espanol.