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¿Qué esperar de la COP22 desde Latinoamérica?

A continuación compartimos un artículo de Tali Santos, quien participó en el programa de Entrevistas Climáticas organizado por ConexiónCOP y El Árbol LAC, con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer. Tali es periodista de Ecuador, ha trabajado 19 años en El Universo y fue editora de Fin de Semana.

Desarrollar estrategias integrales al interior de los países para el cumplimiento de las contribuciones climáticas que presentaron, aumentar la ambición de estas contribuciones, buscar la transparencia en la información sobre el financiamiento climático y acordar mecanismos de seguimiento a la reducción de emisiones. Cuatro acciones que tendrían un espacio en la COP22 que se desarrolla en Marruecos entre el 7 y el 18 de noviembre, según el análisis de dos expertos latinoamericanos vinculados a las gestiones en torno al Acuerdo de París.

Ellos son Sandra Guzmán, coordinadora del Grupo de Financiamiento Climático para América Latina y el Caribe (GFLAC) y Patricio Vallespín, diputado chileno y miembro de la red de legisladores de Climate Parliament, quienes conversaron con periodistas de América Latina sobre la cita climática, en el marco del Programa de Entrevistas Climáticas organizado por ConexiónCOP y El Árbol.

La coordinadora de GFLAC recalcó que, como todo marco legal, el éxito del Acuerdo de París va a depender de su implementación. Por lo tanto, solo si se cuenta con los medios dentro de los países para esa implementación será posible encaminarse hacia el cumplimiento de sus objetivos.

Y uno de los objetivos fundamentales, destacó, es que todos los flujos de financiamiento para la agenda climática deben, además de buscar la resiliencia de los países, ser compatibles con el desarrollo bajo en emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Un principio ligado no solo a la transferencia de recursos, sino a mejorar el uso de los recursos que llegan a la región y a la manera en la que, a nivel nacional, se ha hecho la asignación de ese financiamiento.

“Por ejemplo, a nivel de la región –advirtió la especialista- si bien somos altamente vulnerables, la transferencia de financiamiento para los temas de mitigación es siete veces mayor que la que se deriva a la parte de adaptación”.

Guzmán recalcó que el financiamiento internacional no se ha distribuido de manera equitativa en la región, por lo que diez países son los principales receptores de estos fondos y de estos solo dos reciben la mayor parte: México y Brasil.

Al hablar de financiamiento, el tema de la transparencia es uno de los más álgidos. Se requiere transparencia no solo en el tema de la transferencia de recursos, sino en cuanto al impacto de ese financiamiento, sostuvo la coordinadora de GFLAC. “Hoy no tenemos certeza de cuánto ha incidido el financiamiento climático en términos de emisiones y de vulnerabilidad”, recalcó.

Pero lo más importante, precisó, es lograr que los países de Latinoamérica integren el tema del financiamiento del cambio climático en el gasto público.

“En el GFLAC llevamos a cabo análisis sobre los elementos de financiamiento climático que los países entregaron en sus contribuciones y nos dimos cuenta de que muy pocos tienen claro cuánto les cuestan esas contribuciones, es decir, cuánto van a poner desde sus presupuestos públicos o cuánto necesitan de la contribución internacional para cumplir con esos objetivos”, refirió Guzmán.

Y recalcó que si bien “no hay números absolutos, tener claridad de esos costos da la posibilidad de dimensionar cuánto le falta a un país. Puede ser que esta falta de información se derive de un manejo político, pero sería de un manejo político inadecuado, pues los donantes están siendo cada vez más estrictos sobre dónde ponen sus recursos; ya no quieren tener fondos perdidos que no tengan rendición de cuentas, que no demuestren impactos significativos”.

El diputado Vallespín advirtió desde su rol parlamentario, que en la ratificación que deben hacer los congresos de los países del Acuerdo de París, estas instancias deben plantear que en los presupuestos de las naciones consten medidas sectoriales para cumplir la reducción de los GEI.  “La discusión de la Ley de presupuesto se transforma, entonces, en un tema fundamental”.

Hay otra instancia en la que los parlamentos estarían llamados a jugar un papel estratégico en la agenda climática. Si bien a nivel de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) no se han establecido medidas de sanción para los países, Vallespín advirtió que los congresos deben ejercer una fiscalización sobre el cumplimiento del compromiso internacional que ha asumido cada país y que se convertiría en ley.

En la gestión climática el concepto de integración se abre a otros temas en la gestión climática, como el de la consecución de metas. “Las actuales contribuciones no nos alcanzan para lograr los objetivos de París” recalcó Guzman.

Y recordó que estas contribuciones adolecen de lo que se podría identificar como una falla de origen:

“Las contribuciones que han presentado los países fueron desarrolladas básicamente por los gobiernos centrales. No fueron un ejercicio integral en el que se colaborara, por ejemplo, con los gobiernos subnacionales, donde hay parte de la responsabilidad de emisiones, como en el tema de residuos sólidos o de transporte público”.

El diputado chileno destacó que el Acuerdo de París señala que en 2018, cada país deberá revisar el estado global de su compromiso en cuanto a la reducción de emisiones.

“Lo que ya se hizo mal no se puede cambiar hacia atrás, podemos cambiar hacia delante.  Por eso es importante la revisión que se tiene que hacer en 2018, porque si, efectivamente, en ella se da cuenta de que el tiempo transcurrido entre 2015 y 2018 incidió negativamente en aumento del calentamiento global, eso obligará a los países a revisar sus propuestas, a hacerlas más ambiciosas”, comentó el diputado.

Y por eso Vallespín identificó en la estrategia para el seguimiento del cumplimiento de las contribuciones un desafío para esta COP22. Actualmente todo lo que se va logrando en términos de avances debe dejar de estar supeditado a la información que los mismos estados proporcionan para el seguimiento de la reducción de emisiones, dijo.

Y refirió una iniciativa en curso: “Europa está avanzando en un proyecto, a nivel global, para que exista una medición científica, que se haga con recursos satelitales, por ejemplo, que permitan buscar metodologías que nos digan si efectivamente se está generando la reducción que los países están informando”.

El diputado chileno recalcó que el cumplimiento de los compromisos debe ser un tema de la agenda política de los países, que conste en los programas de gobierno y en el debate de los procesos electorales. “Debemos convertirnos en una sociedad de ciudadanos conscientes y no de consumidores obedientes”.

La coordinadora de GFLAC convocó a “ciudadanizar el cambio climático, a tomar las acciones necesarias para hacerle justicia al sistema climático”.

Fuente: Conexión COP

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¿Es realmente “monumental” el nuevo acuerdo para reducir el calentamiento global y qué tiene que ver con tu refrigerador?

Delegados de 150 países han alcanzado este sábado la ciudad Kigali, Ruanda, un acuerdo que ha sido descrito como “monumental” y como una gran triunfo para el clima.

Y es que su objetivo es eliminar gradualmente los gases hidrofluorocarburos (HFC), que son usados ampliamente en refrigeradores, aires acondicionados y aerosoles y se consideran muy nocivos para el medio ambiente.

De hecho, en términos prácticos, lo acordado en la conferencia en Ruanda, se traducirá en que en el futuro los nuevos refrigeradores deberán ser fabricados para que usen menos gases causantes del efecto invernadero.

Y es que según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PENUMA), los hidrofluorocarbonos son uno de los mayores agentes generadores del efecto invernadero y tienen una larga permanencia en la atmósfera.

Delegados que se encuentran reunidos en la capital de la nación africana aceptaron una compleja enmienda del Protocolo de Montreal de 1987 que obliga a los países más ricos a reducir el uso de hidrofluorocarburos a partir de 2019.

El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, quien ayudó a concretar el acuerdo durante una serie de reuniones, dijo que el acuerdo era una gran victoria para la Tierra y dijo sentirse confiado en que tendrá un impacto significativo en la lucha contra el calentamiento global.

“Es un paso monumental que responde a las necesidades de naciones en particular y que nos da la oportunidad de reducir el calentamiento del planeta medio grado centígrado”, señaló Kerry en conversación con la BBC.

“Me siento muy positivo sobre dónde nos encontramos, hicimos todos los cálculos y todo el mundo se siente seguro de que lo esencial está ahí”, agregó.

“Es una gran victoria para el clima. Hemos dado un gran paso con miras a concretar las promesas formuladas en París en diciembre”, indicó el comisario europeo de Energía y Medioambiente, Miguel Arias Cañete.

Los más ricos primero

El nuevo acuerdo constará de tres patrones para diferentes países, pues el objetivo es que las naciones ricas reduzcan el uso de hidrofluorocarburos más rápido que los países pobres:

Economías más desarrolladas como las que integran la Unión Europea y Estados Unidos comenzarán a limitar el uso de HFC en pocos años y reducir su utilización en al menos 10% a partir de 2019.

Algunas naciones en vías de desarrollo como China, países en América Latina y estados insulares congelarán el uso de HFC desde 2024.

Otras naciones en vías de desarrollo como: India, Pakistán, Irán, Irak y los estados del Golfo Pérsico no congelarán su uso hasta 2028.

China, el principal fabricante de HFC, no empezará a reducir su producción o uso hasta 2029.

India empezará la reducción incluso después. En 2032 se prevé que haga su primer corte de 10%.

“Es un día histórico con toda seguridad”, señaló Durwood Zaelke, miembro del Instituto para el desarrollo sostenible y la gobernabilidad (IGSD, por sus siglas en inglés: the Institute for Government and Sustainable Development), organismo que ha participado en las conversaciones del Protocolo de Montreal.

“Vinimos con la idea de conseguir la reducción de medio grado y nos vamos a ir de de Kingali con cerca del 90% de la modificación hecha”, indicó el experto.

Comprando tiempo

Si el acuerdo es implementando en su totalidad, marcará una gran diferencia en lo que respecta al calentamiento global.

Expertos estiman que para 2050 eliminará alrededor de 70.000 millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera.

“Los hidrofluorocarburos representan una amenaza inmediata a la seguridad climática debido a su creciente uso y al alto potencial de provocar el calentamiento global, que es miles de veces superior al del dióxido de carbono”, indicó Benson Ireri, consejero de alta jerarquía de la organización británica de ayuda humanitaria Christian Aid.

“Al acordar una reducción temprana de los hidrofluorocarburos, estamos comprando un poco más de tiempo para conseguir una economía global baja en carbón y para proteger a las personas más vulnerables del mundo”, añadió.

El mercado

Los partidarios insisten que el acuerdo alcanzado en Kigali se levantará sobre las bases sentadas por el acuerdo de París, el cual fue firmado por más 190 países en diciembre y que a inicios de noviembre entrará en vigencia.

También se ha resaltado lo conseguido por el Protocolo de Montreal, que en sus 30 años de historia ha permitido la eliminación de 100 gases fluorados.

La premisa es que una vez la regulación es aprobada, la industria rápidamente desarrolla alternativas.

“El mercado va a inundar a India y eso hará que ese país haga la transición mucho más rápido que lo que se han planteado”, señaló Durwood Zaelke.

“La eliminación gradual siempre ha conducido a una transición en el mercado, lo que conlleva a que los rezagados se sientan obligados a moverse al ritmo del mercado”.

Cuestionamientos

Pero algunos críticos de lo acordado indican que el compromiso podría tener un impacto menor al esperado.

Cuestionan las concesiones dadas a India y China, pues las mismas, en su opinión, han debilitado el impacto global del acuerdo.

De hecho, aseguran que el objetivo de reducir el calentamiento global en 0,5 grado quizás podría ni notarse.

“Ellos necesitaban llegar a un acuerdo aquí para que se viera como legado de Obama. Por eso la delegación de Estados Unidos ha sido muy agresiva en conseguir que China e India se sumen al acuerdo”, señaló Paula Tejon Carbajal de la organización no gubernamental Greenpeace International.

“Es un paso más hacia (la reducción del) 0,5 grado pero todavía no se ha logrado. Ellos dicen que el mercado trabajará para llevarnos allí, pero aún no estamos ahí”, añadió.

En las primeras horas del sábado hubo una cierta sensación de júbilo entre los delgados cuando se anunció el acuerdo.

“Es algo muy importante lo que sucedió”, indicó uno de los asistentes, “pero pudo haber sido más grande”.

 Fuente: BBC Mundo
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Acuerdo de Kigali: Casi 200 países firmaron pacto para la reducción de GEI

Tras una semana de intenso trabajo, los representantes de loa 197 países integrantes del Protocolo de Montreal –tratado firmado en 1987 para combatir la destrucción de la capa de ozono–, llegaron a un acuerdo climático histórico: la eliminación progresiva de los hidrofluorocarburos (HFC). Se trata de uno no de los gases de efecto invernadero más dañinos para el planeta, usados en refrigeración y aparatos de aire acondicionado, que tienen un potencial de calentamiento global mil veces superior al dióxido de carbono.

El llamado Acuerdo de Kigali , por la ciudad de Ruanda donde fue firmado, es considerado un paso clave en la lucha contra el cambio climático, ya que es vinculante e incluye a Estados, Unidos, China y Europa. ‘Es el paso más significativo mitigación del cambio climático que el mundo ha tenido alguna vez y nos lleva más cerca a quedarnos por debajo de 1,5 ° C’, dijo Vincent Biruta, presidente de la Reunión de las Partes con sede en África y ministro de Recursos Naturales de Ruanda (África).

Este acuerdo –según lo informado por el Ministerio de Medio Ambiente– también significa uno de las mayores contribuciones a los acuerdos de la cumbre climática de 2015. ‘El año pasado en París se prometió mantener al mundo a salvo de los peores efectos del cambio climático, hoy estamos cumplimiento esa promesa. La transformación verde es irreversible’, señaló el director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Erik Solheim.

Temperaturas planetarias

En nuestro país, en tanto, la noticia fue aplaudida por los representantes del Ministerio del Medio Ambiente que participaron del acuerdo en Ruanda, por tratarse de un compromiso planetario que impedirá aumentos de temperaturas planetarias que podrían poner en jaque nuestra seguridad climática. ‘El mundo acaba de recibir un impulso más para mantener la temperatura por debajo de los 2 grados centígrados’, comentó el subsecretario del Medio Ambiente y co-presidente del la Coalición por el Clima y el Aire Limpio (CCAC), Marcelo Mena.

La autoridad ambiental agregó que Chile se ha visto afectado por la destrucción de la capa de ozono y lideró una conversión profunda en la refrigeración para sacar sustancias agotadoras de la capa de ozono: ‘Hoy vemos una oportunidad de hacer lo mismo para combatir el cambio climático, cosa que hemos partido haciendo ya desde 2015 en colaboración con la industria de congelados y supermercados’, expresó.

El acuerdo alcanzado este sábado, divide a los países firmantes en grupos con diferentes plazos para la eliminación de los gases HFC. Por un lado, Europa y Estados Unidos se comprometen a reducir su uso en un 10% para 2019, mientras que dos grupos de países en desarrollo no aumentarán su uso para 2024 y 2028, respectivamente, para luego comenzar su reducción progresiva. Finalmente la enmienda de Kigali, considera un fondo de financiamiento para la reducción de los HFC, para la investigación y desarrollo de alternativas a estos gases contaminantes.

Fuente: Aqua.cl

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Climate Action Network celebra Acuerdo de Kigali para reducir los gases HFC

La Red de Acción Climática (CAN) da la bienvenida al resultado alcanzado bajo el Protocolo de Montreal para reducir “súper gases del efecto invernadero”, conocidos como hidrofluorocarbonos (HFC). Esto es un paso crucial hacia la restricción del calentamiento y la acción climática más grande del año, sólo unas semanas antes de que líderes se reúnan en Morruecos para las negociaciones climáticas internacionales.

La enmienda establece tres horarios diferentes para todos países desarrollados y los en vías de desarrollo para suspender y entonces reducir su producción y uso de los HFC.

Los países desarrollados accedieron a hacer las primeras reducciones de los HFC antes del año 2019. China, Brasil, Sudáfrica, Argentina, y más de 100 otros países en vías de desarrollo se han comprometido a suspender su producción y uso de los HFC antes del año 2024, e implementar otras reducciones después. India, los Estados de Golfo, y Pakistán han accedido a reducir los HFC en una línea de tiempo más lenta.

En los años que vienen es crucial que los países trabajen para hacer la transición a las alternativas eficientes en energía y amigables con el medioambiente. El fortalecimiento  de la tecnología en que se pusieron de acuerdo ayudará con la rápida madurez de alternativas y permitirá que países fortalezcan sus acciones.

Los resultados de Kigali sobre los HFC, con el resultado reciente sobre emisiones de aviación, muestran que los gobiernos toman en serio el objetivo del Acuerdo de París. CAN espera que los países aceleren su ambición nacional a través del tiempo, pero suficientemente pronto para tener la posibilidad de limitar el aumento de la temperatura global a 1.5°C.

Representantes de organizaciones civiles de la sociedad reaccionaron al acuerdo

“Esto representa un avance importante: El mundo se ha unido para limitar los HFC que destruyen al planeta y contaminan. Esto es el paso más grande que podemos tomar en el año después del Acuerdo de París en contra de las amenazas en crecimiento del cambio climático. E incluir los HFC bajo el Protocolo de Montreal envía un mensaje claro al mercado global: que necesitan sustituir estos productos químicos y peligrosos con una nueva generación de alternativas amigables al medioambiente y eficientes en energía.” David Doniger, el director del programa Clima y Aire Limpio de NRDC.

“El éxito de este acuerdo será determinado por cuánto los países en vías de desarrollo pueden saltar por encima de los HFC y cuánto los países pueden evitar otra alternativa de producto químico como las HFO tóxicas y adoptar refrigerantes naturales. Esto será decisivo en los meses y años que vienen.” Paula Tejón Carbajal, estratega global, Greenpeace Internacional

“Este acuerdo refleja la disposición de todas las partes a combatir el cambio climático. Lo que hemos logrado en Kigali es el principio. Podemos aumentar este éxito y mejorar las acciones climáticas de países bajo el Protocolo de Montreal y en otros acuerdos climáticos, especialmente el Acuerdo de París,” dijo Chandra Bhushan, Director General Adjunto, CSE

“Para facilitar el cambio a los refrigerantes más nuevos y más seguros se requerirá financiamiento adecuado por el Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal para permitir que los países más pobres puedan invertir en la tecnología nueva. Es crucial que los países desarrollados también compartan su progreso en los avances tecnológicos.” Benson Ireri, Asesor Principal de Políticas, Ayuda Cristiana

“La Enmienda de Kigali, poco antes de la adopción del Acuerdo de París, resulta una acción global concreta para combatir cambio climático catastrófico. Con billones de toneladas de emisiones todavía en juego, el éxito final de la enmienda de Kigali dependerá en acelerar la eliminación de estos matadores del clima industriales en las reuniones que vienen.” Clare Perry, Líder de la Campaña del Clima, Agencia de Investigación Medioambiental.

Leer declaración original de CAN International.

Fuente: CAN Internacional

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Nuevo estudio confirma que las grandes represas son una fuente principal de los gases causantes del cambio climático

Un nuevo e importante estudio a cargo de investigadores de la Universidad del Estado de Washington da cuenta que los embalses de las grandes represas son una fuente “subestimada” de gases de efecto invernadero, principalmente metano, un contaminante 34 veces más dañino que el dióxido de carbono. La investigación evidencia además que todos los embalses, no solo los construidos en zonas tropicales, son gran fuente de emisiones contaminantes a la atmósfera.

De acuerdo con el estudio, los gases contaminantes provienen de la descomposición de la materia orgánica que es inundada por los embalses artificiales de agua. La contaminación generada es de gran magnitud. Los embalses generan 1.3 por ciento de los gases de efecto invernadero de toda la humanidad en un año (más que todas las emisiones contaminantes de Canadá) y el 80% de esa contaminación es metano, señala la investigación.

“En toda América, gobiernos están impulsando la construcción de cientos de grandes represas, sobretodo para producir energía, argumentando que ayudan a mitigar el cambio climático al ser fuentes limpias”, explicó Astrid Puentes Riaño, codirectora de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA). “Es cada vez más claro que las grandes represas, más que una solución, son un problema. Los líderes del mundo deben con urgencia empezar a planificar e implementar soluciones energéticas alternativas a fin de conseguir un avance real en la lucha contra el cambio climático”.

Junto con una coalición de organizaciones de la sociedad civil, AIDA, Amazon Watch e International Rivers hemos insistido por años que la implementación de grandes proyectos hidroeléctricos -como la represa Belo Monte en Brasil- causan daños serios al ambiente, el clima, y a los derechos de las comunidades afectadas.

“Las grandes represas son uno de los causas más importantes de la destrucción ambiental en la Amazonía”, dice Leila Salazar-López, directora ejecutiva de Amazon Watch. “Además de emitir metano, destruyen la biodiversidad y los bosques ancestrales de miles de comunidades indígenas y tradicionales que han vivido por siglos de los ecosistemas ribereños. Es imprescindible calcular los costos reales de las grandes represas para entender todos sus impactos y no generar más daños que beneficios”.

Como organizaciones trabajando en la promoción de soluciones reales al cambio climático, estamos dispuestas a compartir evidencia científica sobre los daños de las grandes represas con gobiernos, organismos internacionales e instituciones financieras, para contribuir al cambio energético que todos necesitamos.

“Los nuevos hallazgos tumban el mito de las hidroeléctricas como fuente limpia de electricidad y ponen de relieve porqué las grandes represas deben ser excluidas de los mecanismos de financiamiento climático”, dijo Kate Horner, directora ejecutiva de International Rivers.

Los hallazgos de este nuevo estudio deben ser considerados en los inventarios de emisiones contaminantes que contribuyen al cambio climático, y en la ejecución de programas y planes orientados a resolver nuestras necesidades energéticas.

Para más información consulte:

Ver estudio completo de la Universidad del Estado de Washington (en inglés) aquí.

10 razones por las que las iniciativas climáticas no deberían incluir grandes proyectos hidroeléctricos (Lea manifiesto aquí).

Carta abierta a organismos internacionales, gobiernos e instituciones financieras para que dejen de considerar a las grandes represas como energía limpia e implementen soluciones reales al cambio climático. Léala aquí.

Fuente: aida-americas.org

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Estudiando los gases de efecto invernadero

En el Laboratorio de Biogeoquímica de Gases de Efecto Invernadero (LABGEI) de la PUCV se investiga cómo la producción de CO2, óxido nitroso y metano afecta a diversas zonas de la Antártica, los fiordos, los montes submarinos, los salares, los ríos, Isla de Pascua y frente a Valparaíso.

Los Gases de Efecto Invernadero (GEI) tienen la particularidad de absorber calor y hacer que en la superficie de la Tierra haya altas temperaturas. En su ausencia habría 18 grados bajo cero, y la vida, si hubiera evolucionado, probablemente no sería como se conoce. Este mecanismo, mediante el cual nuestro planeta guarda calor permitiendo condiciones óptimas para la vida, se conoce como Efecto Invernadero.

Varios de los GEI se producen de manera natural, entre ellos, el dióxido de carbono (CO2), el metano, el óxido nitroso y el ozono. Sin embargo, sus concentraciones naturales se han incrementado drásticamente durante los últimos setenta años como consecuencia de actividades antropogénicas, es decir, que realizan los seres humanos, tales como la quema masiva de combustibles fósiles para obtener energía, la tala de bosques y el cambio en el uso del suelo.

«Nuestras actividades han aumentado esos gases que son capaces de retener el calor y además, hemos incorporado otros que son incluso más poderosos que los naturales como los clorofluorocarbonos. Eso sería el principal responsable de que aumente la temperatura en la Tierra», explica la doctora Marcela Cornejo, académica de la Escuela de Ciencias del Mar de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso e investigadora del Instituto Milenio de Oceanografía.

En el Laboratorio de Biogeoquímica de Gases de Efecto Invernadero (LABGEI) que dirige, la experta en oceanografía química realiza, junto con otras mujeres de ciencia, investigaciones en diversas zonas —la Antártica, los fiordos, los montes submarinos, los salares, los ríos, Isla de Pascua y frente a Valparaíso, entre otras— para determinar cómo funciona cada una respecto de la producción de tres Gases de Efecto Invernadero en particular: el CO2, el óxido nitroso y el metano.

«Las investigaciones científicas muestran que en el océano y los continentes se producen GEI, pero no de manera homogénea, ya que depende de diversos factores, tanto físicos como biológicos. No es posible determinar la producción natural de estos gases de forma global teniendo como referencia un solo punto», sostiene la doctora Cornejo.

ZONAS DE MINIMO OXIGENO

En el LABGEI, las investigadoras estudian no solo cómo los GEI varían en cada zona, sino que también en el tiempo. Es así como han podido determinar que, frente a la costa de Chile, algunos de estos gases se producen considerablemente cuando existen bajas concentraciones de oxígeno.

Por una condición natural, en la zona costera existe una Zona de Mínimo Oxígeno (ZMO) donde las concentraciones de oxígeno decrecen y se producen altas cantidades de GEI. Esas zonas se caracterizan por ser muy productivas, con gran cantidad y diversidad de organismos. En el mundo existen tres principales ZMO: en California, en el mar de Arabia, y frente a Perú y Chile.

«Nuestra zona tiene una variabilidad. Por ejemplo, en verano hay una alta productividad biológica en superficie —como microalgas que hacen fotosíntesis— que consume dióxido de carbono. Sin embargo, en el invierno esa productividad disminuye y aumenta el dióxido de carbono».

A esto se suma el fenómeno de surgencia que lleva agua —con alto contenido de dióxido de carbono, óxido nitroso y metano— desde la parte baja del océano hacia la capa superficial. Posteriormente, esos gases se liberan hacia la atmósfera. «Esto ocurre principalmente en primavera y verano. Estamos conociendo la dinámica de cómo va variando la producción de esos gases en el año», dice la investigadora.

EL PLASTICO Y EL GIRO DEL PACIFICO SUR

A fines de 2015, científicas del LABGEI se embarcaron en un crucero oceanográfico CIMAR desde las costas de Chile hacia Isla de Pascua en el centro del giro del Pacífico Sur, región donde debido a la circulación de las corrientes oceánicas, se acumula alto contenido de basura y plástico.

La investigación se enfocó en determinar qué sucede en esas partículas de plástico en relación con los microorganismos que viven en ese sustrato, ya que si bien esa colonización es natural, existe por la presencia del plástico generado por los seres humanos.

¿Quiénes habitan ese plástico?, ¿producen GEI?, ¿qué procesos metabólicos que producen GEI tienen esos organismos?, ¿qué pasa con la producción de esos gases que de otra forma no existirían?, se preguntaron. Los resultados de los experimentos en microplástico demostraron que, en algunos casos, existe producción de GEI y, por lo tanto, el favorecer esta producción también altera el equilibrio del medioambiente.

«Realizamos este tipo de estudios, porque es importante entender que todas nuestras acciones tienen una repercusión en la naturaleza y se hace necesario determinar su magnitud. Estamos agotando la capacidad que tienen los océanos para regular el clima y mitigar las consecuencias del efecto invernadero», concluye la doctora Marcela Cornejo.

Fuente: La Segunda

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Sólo 90 empresas, responsables del 60% del cambio climático

Richard Heede es un tipo metódico. Alguien a quien le gusta “poner atención a los detalles”. Era una cualidad necesaria a la hora de calcular las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por las principales compañías del mundo. Durante años, con pocos recursos, Heede se dedicó a escarbar en archivos y reportes desde la era industrial hasta hoy. Cuando terminó la tarea, concluyó que tan sólo 90 compañías originaron dos terceras partes de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Y, por lo tanto, son responsables del cambio climático.

Heede nació en Noruega pero se crio en Estados Unidos. Cuando estudiaba geografía en la Universidad de Colorado, como lo contó el periodista Douglas Starr en la revista Science, comenzó a interesarse por los subsidios que el gobierno de Ronald Reagan concedía a la industria de combustibles fósiles y la eliminación de apoyo para las energías renovables. Así comenzaba a sumergirse en uno de los mayores desafíos que enfrenta el planeta: el cambio climático.

En 2003, el gobierno municipal de Aspen, Colorado, lo contrató para que calculara todas las emisiones de CO2 de esa localidad. Heede diseñó una metodología y comenzó a recopilar los datos. Calculó el número de emisiones generadas por todos los viajes en avión realizados por los habitantes de la ciudad. También las toneladas de CO2 correspondientes a todos los desplazamientos de los cerca de 13.000 vehículos de Aspen.

Ese trabajo llamó la atención de Peter Roderick, del programa de Justicia Climática de Greenpeace. Roderick le pidió que calculara las emisiones de CO2 generadas en toda su historia por la compañía Exxon. Después de quince meses, en los que escarbó en archivos desde 1870 en dos continentes, concluyó que la compañía petrolera, directa e indirectamente, era responsable de 4,7 % a 5,3 % de las emisiones de gases de efecto invernadero de la humanidad.

Sus datos comenzaron a incomodar. Para una parte de los expertos, su enfoque es equivocado. No se puede culpar a las empresas por una responsabilidad que recae en todas las personas. Otros creen que cuando la responsabilidad es de todos, no es de nadie. Heede ha dicho que la mayor parte de los ciudadanos simplemente no tienen la opción de elegir. Sus decisiones ya están determinadas por esas industrias y el sistema económico.

Como lo contó Starr en su reportaje, la siguiente tarea que Greenpeace le comisionó a Heede fue calcular las emisiones de las compañías de hidrocarburos más grandes. En 2013 publicó sus resultados en una revista científica y alborotó el debate sobre la justicia climática. Entre 1791 y 2011, 90 compañías eran responsables por el 63 % de las emisiones globales. Tan sólo las ocho más grandes daban cuenta del 20 %.

Hace un mes, Heede fue citado a la Cámara de Representantes de EE.UU., porque algunos de sus miembros creen que hace parte de una conspiración para afectar la imagen de esas empresas. “Se trata de una campaña para intimidar y detener la investigación científica”, le contó Heede a Science.

Fuente: elespectador.com

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Informe OCDE evidencia serias dudas sobre compromisos de Chile para reducir emisión de gases de efecto invernadero

Para 2030, Chile espera reducir en 30% sus emisiones de CO2. De conseguir apoyo económico internacional, la cifra podría aumentar entre un 35 y 45%. Ese es uno de los compromisos adquiridos por el país en el marco del Acuerdo de París, donde se abordaron los esfuerzos que se deben hacer para abordar el cambio climático.

Se prevé que para dicho año, el país tendrá un PIB per cápita parecido al que hoy gozan Francia y España. Junto a ello el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero per cápita también aumentará, consigna La Tercera.

Un informe hecho por la OCDE y la Cepal -llamado Evaluación de Desempeño Ambiental- indicó que las políticas públicas de Chile orientadas a frenar el calentamiento global están supeditadas al crecimiento económico y financiamiento externo. A raíz de eso, el estudio advierte que “despierta cierta incertidumbre sobre el grado de compromiso”.

Uno de los desafíos en el tema es asegurar un financiamiento sostenible para implementar las políticas sobre el cambio climático. Y actualmente ni siquiera hay una partida presupuestaria para abordar el tema.

Pilar Moraga, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) dijo que se necesita de “una inversión para un desarrollo más sustentable. Hay una debilidad en que Chile todavía no se atreve a tomar una política de financiamiento del cambio climático, que va a redundar en economía para el país”.

Para obtener financiamiento externo, se debe optar al Fondo Verde de la ONU, el cual apoyará la adaptación y mitigación del cambio climático con recursos internacionales. Un paso previo es suscribir de manera formal al Acuerdo de París, cosa que el país aún no ha hecho.

Fuente: El Dínamo

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Jóvenes comprometen a líderes de 29 países a no sobrepasar 1,5°C

A través de firmas simbólicas de compromiso, las autoridades y negociadores de la 21° Conferencia de las Partes (COP21) reiteraron con los jóvenes su voluntad política de ser coherentes con la promesa de una reducción ambiciosa de sus emisiones de gases de efecto invernadero.

La acción denominada “Por nuestra supervivencia” fue realizada por los jóvenes miembros de YOUNGO, la constituenza de jóvenes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Esta agrupación es el espacio reconocido por la Convención donde distintas ONGs y movimientos de jóvenes trabajn defendiendo su posición en las negociaciones.

Los países cuyas autoridades han suscrito estos compromisos son Alemania, Canadá, Australia, Bélgica, Burkina Faso, Perú, Vanuatu, Brasil, China, Fiji, Filandia, Holanda Las Malvinas, México, Nepal, Trinidad y Tobago, entre otros.

“Ustedes estarán contando historias de esta COP por décadas, pero asegúrense que las historias que cuenten, los tengan a ustedes como protagonistas”, fueron las palabras con las que Christiana Figueres, Secretaria de la CMNUCC se dirigió a los jóvenes en el evento principal organizado por YOUNGO. “No solo cuenten lo que pasó en la COP21, sino lo que ustedes hicieron en la COP21”, agregó.

Asimismo Mr. Xiuhtezcatl Martinez, joven líder de la organización Earth Guardians dijo en la ceremonia principal que “el futuro de la energía está en el cielo, no en la tierra”, refiriéndose a la necesidad de ponerle fin a la era de combustibles fósiles y adoptar energía 100% renovable.

Los jóvenes en el acuerdo climático

Los jóvenes exigen que se mantenga el principio de la equidad intergeneracional en el preámbulo del texto del acuerdo climático que se está negociando en París. Este concepto se refiere a respetar el derecho de las presentes y futuras generaciones a un clima estable.

De otro lado, se conoció que en el nuevo borrador del texto presentado en la mañana del cuarto día de la COP21, se mantiene un importante párrafo sobre educación que llama a reforzar las acciones de educación, conciencia pública, participación ciudadana y el acceso a la información frente al cambio climático.

Fuente: Conexión COP

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Estudio: El 10% más rico del mundo emite el 50% de los gases contaminantes

El 10 % más rico de la población mundial es responsable de cerca del 50 % de las emisiones de carbono, indica la ONG Oxfam en un informe publicado ayer. En tanto, la mitad más pobre del planeta contribuye con un 10%.

El documento, difundido durante la Cumbre del Clima de París (COP21), contribuye, según sus autores, a “desmontar el mito de que los habitantes de países con un rápido desarrollo son los principales responsables del cambio climático”.

“Aunque las emisiones aumentan rápidamente en los países en desarrollo, gran parte se derivan de la producción de bienes que se consumen en otros, lo que significa que las emisiones asociadas a los hábitos de consumo de los ciudadanos de esos países son mucho menores que las de sus homólogos en los desarrollados”, indica Oxfam.

El dossier evidencia la desigualdad en la producción de emisiones, tanto entre países como dentro de las propias naciones. Una persona del 1% más rico utiliza 175 veces más carbono que alguien del 10% más pobre.

“Los más ricos y los mayores emisores deben rendir cuentas por las emisiones que generan, sin importar dónde vivan”, señala Tim Gore, experto en política climática y alimentaria de Oxfam.

El especialista advierte de que “es fácil olvidar que las economías que se están desarrollando más rápidamente también acogen a la mayor parte de las personas más pobres del mundo y que, aunque deben contribuir de forma justa reduciendo sus emisiones, son los países ricos quienes deben asumir mayores objetivos de reducción”.

Las únicas personas que se beneficiarían de que en París se consiga un acuerdo poco ambicioso, según la ONG, sería “un grupo de milmillonarios que han hecho fortuna gracias a los combustibles fósiles”.

El futuro pacto debe “movilizar recursos para ayudar a las comunidades más pobres y vulnerables a adaptarse a los efectos del cambio climático”, concluye Oxfam, en un llamamiento en el que también pide que las acciones dirigidas a combatirlo respeten los derechos humanos y la igualdad de género.

Hasta ahora los países ricos y en desarrollo continúan muy divididos en la cumbre sobre la cuestión de la “diferenciación”, es decir, de cómo repartir la responsabilidad de la reducción de las emisiones de gases procedentes de la quema de carbón, petróleo y gas.

Complejo escenario

Las desigualdades entre un Norte que se desarrolló durante más de un siglo sin cuidar el medio ambiente y un Sur que reclama apoyo financiero y tecnológico para hacerlo de manera sostenible, seguían frenando este miércoles las negociaciones del clima de París. “Hay que acelerar el proceso ”, dijo Laurent Fabius, presidente de la COP21.

Fuente: Agencias