Cisnes de cuello negro y coscoroba, entre otras especies, regresaron momentáneamente a la laguna El Peral de El Tabo (provincia de San Antonio), luego de las precipitaciones que se registraron este mes en la región de Valparaíso. Estos eventos meteorológicos permitieron la recuperación de un 31, 2 % del espejo de agua de este espacio, que se encontraba convertido en un charco inhabitable para la avifauna.

Así lo dio a conocer el director regional (s) de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), Claudio Ilabaca, quien explicó que los 130 milímetros del recurso hídrico que cayeron durante los últimos dos fines de semana, “aumentaron el acuífero de tres a cinco hectáreas (cinco mil metros cuadrados), con una profundidad de alrededor de medio metro”.

En esa línea, precisó que el espacio – declarado santuario de la naturaleza en 1975- posee una superficie histórica de 16 hectáreas, la cual ha disminuido considerablemente desde 1997 a la fecha, a raíz de la escasez hídrica que hace más de diez años afecta al país. De hecho, antes de las lluvias esta área silvestre protegida registraba una baja de 13 hectáreas.

Por su parte, la jefa de la Sección de Conservación de la Diversidad Biológica de CONAF Valparaíso, Javiera Meza, aseveró que “esperamos que continúen las lluvias para contar con un humedal más estable, que se recuperen los pinitos de agua y el cordón de pajonales, los cuales son sitios de reproducción y protección de las aves acuáticas y ribereñas”.

Sobre la importancia de este tipo de vegetación, detalló que, además de ser un espacio de nidificación y conservación de la avifauna, permite la absorción de la materia orgánica descompuesta que se encuentra en el fondo de la laguna.

“Hemos tenido una presencia importante de aves asociadas al humedal, como los cisnes, los patos, las taguas y los perritos, pero esta biodiversidad será intermitente mientras no se estabilice este ecosistema y tenga un cuerpo mayor de agua, que cuente con su vegetación acuática y ribereña”, acotó la experta.

Finalmente, con respecto a la proliferación de ranas africanas, que con sus desechos orgánicos dañan al humedal, aseveró que CONAF no tiene actualmente registros, ya que “el cuerpo de agua estuvo prácticamente seco y además pasó por un proceso anaeróbico, es decir donde hubo ácido sulfhídrico. Esto, al parecer, las habría matado”.

Cabe consignar que, en este momento, la laguna El Peral se encuentra con su agua transparente y sin mal olor.

Fuente: El Martutino