La variación en el tiempo durante los mayores brotes de alergias está relacionada con el cambio climático. Los datos que analizan en la Universidad de Granada (UGR) correspondientes a los últimos cinco años así lo apuntan. Existe una red andaluza con una base de datos que da información sobre el número de granos de polen por metro cúbico de aire en las diferentes provincias. Además de ser de gran utilidad para los médicos, e incluso a nivel informativo para los pacientes que se asoman a su web, también facilita información sobre el calentamiento global.

Como explica la catedrática de Botánica de la Universidad de Granada (UGR), Consuelo Díaz de la Guardia, el tiempo está perdiendo su estacionalidad, hay cada vez más lluvias torrenciales, temperaturas altas incluso en invierno, y descensos bruscos en las mismas. «A lo largo de los años lo están reflejando las plantas», advierte quien es la responsable del Centro de Aerobiología de la UGR.

Uno de los procesos más importantes en el estudio de las plantas es el de la polinización para fecundarse. Con la apertura de las flores, el polen sale a la atmósfera. Como atestiguan los datos que analiza Blanca Marín, becaria del departamento de Botánica, elfenómeno se adelanta progresivamente con circunstancias como las de este año con un marzo caluroso. Luego se ralentizó por la vuelta del frío y las intensas precipitaciones, y sigue provocando malestar en muchos alérgicos.

Con los días soleados ha habido una explosión en la apertura de las flores y la consiguiente emisión de polen. Con el viento dispersando las partículas, la concentración de las células producidas en los estambres de las flores se sitúa en sus picos más altos y las alergias causan estragos a los menos precavidos.

Fuente: Conexión COP