El invierno pasado, un maremoto arrasó con un dique marítimo en Kiribati, un remoto país isleño casi al nivel del mar, haciendo añicos las puertas y ventanas del Hospital Betio.

Beero Hosca, de 37 años, un empleado de mantenimiento, ayudó a cargar a una mujer aterrada a una escuela cercana. «Si el siguiente está combinado con una tormenta y vientos más fuertes, ése será nuestro final», sentenció Hosca.

Durante años, los científicos han pronosticado que gran parte de Kiribati podría quedar inhabitable en cuestión de décadas a raíz de problemas ambientales vinculados con el cambio climático. Y durante el mismo tiempo, ¡michos aquihan hecho caso omiso.

Pero aunque los científicos están renuentes a atribuir algún suceso climático o mareal especifico a los crecientes niveles del mar, el maremoto del invierno pasado fue una advertencia escalofriante.

«Nos dejó conmocionados», declaró Tean Rube, pastora en la Kiribati Uniting Church. «Nos dimos cuentade que, de acuerdo, tal vez es real el cambio climático».

Gran parte de Kiribati, un conjunto de 33 islas de atolones y arrecifes de coral en el Océano Pacífico, yace a no más de dos metros sobre el nivel del mar. Los más recientes modelos climáticos predicen que los océanos del mundo podrían subir casi eso para 2100.

La mitad de la aldea de Bikenibeu, de 6.500 habitantes, podría quedar Inundada para 2050 por el crecimiento del nivel del mar y las mareas de tempestad, de acuerdo con un estudio del Banco Mundial.

El estudio plantea el futuro de Kiribati a detalle apocalíptico. Los muelles serían arrasados, paralizando la economía; los arrecifes de coral degradados permitirían que olas más fuertes golpearan la costa, aumentando la erosión y trastocando el suministro de alimentos, que depende en su mayoría de la pesca. Las temperaturas más altas y los cambios en la precipitación aumentarían el predominio de enfermedades como la fiebre del dengue.

Aún antes que eso, Indican los expertos, es probable que los crecientes niveles del mar empeoren la erosión, provoquen escasez de aguas subterráneas y aumenten la filtración de agua salada a los suministros de agua dulce.

En respuesta, Kiribati ha exhortado a los residentes a que consideren mudarse al extranjero. Compró casi 2.400 hectáreas en Fiji, unanación isleilaa más de 1.600 kilómetros de allí, como refugio. La mayor elevación de Fiji y su costa más estable la hacen menos vulnerable.

Pero mudar aun país entero no es fácil, y podría ser imposible. Y muchos residentes de Kiribati siguen mostrándose escépticos respecto ala necesidad de prepararse para una eventualidad que podría tardar décadas.

No faltan las ideas para evitar el destino ambiental de Kiribati. La construcción realizada por China de islas artificiales en el Mar de China Meridional muestra la promesa de la sofisticada tecnología de ingeniería de islas, comentan expertos.

Pero tales medidas son económicamente poco realistas para un país como Kiribati, pobre en recursos y dependiente de la ayuda humanitaria. La crisis del agua dulce también tiene solución, a un costo. Kiribati podría invertir en equipode desalinización °recibir embarques de agua potable, pero se trata de un país con un solocamino pavimentado.

Las amenazas costeras son cada vez más claras para los residentes de Buarlki, una aldea junto al mar de chozas con techos de paja y enormes palmeras de coco en la isla de Tarawa del Norte. Algunos aldeanos dijeron estar resignados a marcharse.

«Nuestro Gobierno ya tiene tierras en Fiji para el pueblo de Kiribati, así que, si hay más mareas altas aquí, llevarán ala gente a vivir allá», externó Kourabi Ngauea, de 29 años.

Otros no ven la necesidad de irse. «Somos cristianos», afirmó Rube. «Por lo que no creemos que Dios nos pudiera dar este mundo y luego quitárnoslo».

Fuente: La Segunda