El continente blanco está cambiando a causa de la falta de nieve, el retroceso de glaciares y las migraciones de especies por el aumento de la temperatura, que el año pasado marcó 17,5°C.

«Hemos tenido aumentos de temperatura en los últimos 100 años de 2,5°C promedio. Esto aumenta el riesgo de que especies exóticas se instalen en la Antártica, entre otras cosas», afirmó a DPA Rodolfo Sánchez, director del Instituto Antártico Argentino (IAA).

Glaciares

El país vecino realiza investigaciones desde hace 50 años en la base científica Carlini, a pocos metros del glaciar Fourcade: «Esa agua de deshielo que sale del glaciar, quizás de manera exagerada por el calentamiento global, puede modificar a la biota que habita la caleta», advirtió el director científico de la base, Lucas Ruberto.

«El glaciar al retirarse produce que la columna de agua tenga más sedimentos y eso hace que haya menos penetración de la luz. Eso afecta a las comunidad de macroalgas», precisó la bióloga Carolina Matula, que investiga en el lugar cómo variaron las macroalgas desde hace 25 años hasta la actualidad, producto del cambio climático.

Alimentación

El krill es un crustáceo de entre tres a cinco centímetros de longitud que constituye la base alimenticia de aves, peces, lobos marinos y focas, por lo cual su salud es vital para el ecosistema del Polo Sur.

El krill sufre con la variación climática ya que «en invierno el congelamiento marino le otorga alimento a sus larvas, entonces al haber menor congelamiento, muy posiblemente haya menor reclutamiento de larvas, menor número de adultos al otro año y eso significa menor número de alimento para pingüinos, aves, y eso les produce cambios migratorios. Tienen que ir a buscar alimento a otros sectores y repercute en el conjunto de toda la cadena. Se han notado algunos cambios migratorios», dijo al respecto el biólogo Maximiliano García.

Pingüinos

En la Antártica habitan seis especies de pingüinos reproductores y «lo que estamos notando en estos últimos años es que los pingüinos de Adelia, que son los más antárticos, se están retrayendo hacia el sur, mientras que los pingüinos papúa, que son subantárticos, están tomando más lugar, se están imponiendo», dijo Sánchez.

La llegada de una pareja de pingüinos rey a la zona de Carlini llamó la atención de la comunidad científica, porque no es una especie antártica.

«Si viene uno, puede estar perdido, pero vino una pareja que armó un nido. La primera vez puso un huevo que no llegó a eclosionar; al año siguiente nacieron pichones», contó el investigador.

Habitantes

Quienes habitan el continente blanco, como Carlos Bellicio, un técnico del IAA, dicen que «el cambio climático se siente espantosamente». Bellicio lo sabe porque lleva 23 años estudiando a los peces del lugar: «Es como una droga venir».

«Los días que están haciendo ahora, sin nieve y sin viento son raros. Este es el año más atípico. Siempre hay mucha nieve, mucho viento, temporales. Hemos tenido temperaturas sobre cero, cuando siempre estás por debajo», añadió el técnico Luis Vila, con 15 campañas a su haber.

En 1990 «la lluvia era un fenómeno raro, no llovía, nevaba, y ahora en verano llueve todo el tiempo», agregó el director del instituto argentino.

Fuente: Agencia DPA/ El Mercurio de Calama