En Argentina y Australia los eventos de este tipo se han multiplicado desde hace 30 años. En Chile, la Conaf registra 240 en los últimos 15.

La incidencia de los rayos en el origen de los incendios forestales en el verano será cada vez mayor, pronostica un estudio liderado por Andrés Holz, investigador del Departamento de Geografía de la Portland State University, que se centró en la situación del hemisferio sur.

«La mayoría de la energía del cambio climático se está acumulando en el mar y esta se transmite a la atmósfera. Eso implica un aumento de las tormentas convectivas, que son las que ocasionan los rayos», explica Holz.

En invierno no es tanto el problema porque la mayor humedad impide la propagación del fuego, pero en verano, cuando los terrenos están más secos, la probabilidad de que se genere un incendio por la caída de un rayo es mayor.

Hasta fines del siglo XX, la Conaf prácticamente no había considerado los rayos como fuente de grandes incendios, pero por esos años se produjeron los primeros grandes siniestros que probaron tener este origen. Lo corrobora el mismo Holz. «Me tocó estar en terreno en 2002 y vi la caída de rayos y la formación de un incendio», cuenta.

En los últimos 15 años se han producido 240 incendios cuyo origen fue gatillado por un rayo, señala Alfredo Mascareño, jefe del departamento de control de incendios forestales de la Conaf.

Estos se han producido principalmente en la zona entre la Reserva Ñuble, en Chillán, y los faldeos del volcán Osorno, en el Parque Nacional Puyehue. «En promedio son 16 cada temporada».

Si bien su número es pequeño respecto del total de incendios -no alcanza el 1%-, su control es complicado porque habitualmente los rayos caen en lugares con dificultad de acceso, por eso la Conaf realiza monitoreos aéreos preventivos.

Mascareño recuerda, por ejemplo, que el incendio que afectó a la Reserva Nalcas en febrero de este año tuvo justamente ese origen y fue de muy difícil control. «Es un bosque muy denso, sin acceso terrestre, por lo que el combate debió hacerse en forma aérea».

Los incendios de este tipo ocurren especialmente en verano cuando el ambiente está seco y además corre el viento puelche que también tiene muy poca humedad.

En Argentina la situación es aún más compleja. Un análisis también realizado por el especialista en la Patagonia Argentina mostró que desde 1976 la cantidad de incendios originados por rayos se ha triplicado. «Allá el clima es de tipo continental, por lo que los rayos son más comunes».

Mascareño cuenta que han debido apoyar el combate de incendios en la zona trasandina de Bariloche y lago Aluminé.

En otros países del hemisferio sur como Australia la situación también preocupa. En la isla de Tasmania, que forma parte de este país, el fuego originado por rayos se ha sextuplicado.

Holz reconoce que estos incendios son un fenómeno natural. «La mayoría de las plantas del bosque mediterráneo tienen adaptaciones al fuego. Lo que pasa es que desde que terminó de alzarse la cordillera de los Andes, hace unos 5 millones de años, ya no tenemos entrada de vientos tropicales, pero antes esas tormentas llegaban y generaban frecuentemente rayos e incendios naturales».

Fuente: El Mercurio.