Según lo indicado por esta entidad, durante el año fiscal 2018 se financiaron proyectos para mitigar los problemas climáticos por US$20.500 millones, correspondiente al 32,1% del monto total asignado, superando así la meta en este ítem que se proyectaba en un 28%.

El Banco Mundial anunció que en el año fiscal 2018 (que acaba de finalizar), el 32,1% de su financiamiento tuvo beneficios para la lucha contra el cambio climático a nivel global. Superando el 28% que se había proyectado para este ítem en su Plan de Acción de Cambio Climático presentado el 2016, el monto representó un récord de US$20.500 millones.

Lo interesante es que los préstamos otorgados por esta entidad en esa línea, son básicamente para que los países puedan cumplir sus objetivos nacionales de reducción de C02, según lo establecido en el Acuerdo de París.

Desagregando el monto total, tenemos varias específicas como por ejemplo, la integración de 18GW de energía renovable adicional en redes eléctricas, movilizar cerca de US$ 10.000 millones en financiamiento comercial para energía limpia; desarrollar 22 planes de inversión para una agricultura climáticamente inteligente en 20 países; o invertir US$784 millones en mejorar los sistemas de transporte resilientes al clima, entre otras iniciativas.

Incluso, se incluyen acciones indirectas como entrégale información climática confiable a 38 millones de personas en 18 países, mediante sistemas de alerta temprana para hacer frente a desastres naturales más frecuentes e intensos, como inundaciones y huracanes.

“No hemos excedido nuestros objetivos climáticos solo en el papel. Hemos transformado la forma en que trabajamos con los países y estamos viendo grandes transiciones a la energía renovable, sistemas de transporte y ciudades sostenibles”, dice Kristalina Georgieva, directora general del Banco Mundial, y añade: “Esto ofrece a las personas más vulnerables una oportunidad de lucha contra el cambio climático, al enfrentar y adaptarse a los impactos actuales y trabajar para contener el daño futuro a nuestro planeta”.
Áreas

Las principales entidades de préstamo del Banco Mundial, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento BIRF) y la Asociación Internacional de Fomento (AIF), casi duplicaron la proporción de proyectos que brindan beneficios colaterales climáticos, aumentando del 37% en el año fiscal 2016, al 70% en el año fiscal 2018. Y el financiamiento del Banco Mundial para que los países en desarrollo se adapten y desarrollen resiliencia al cambio climático también creció, con US$7.700 millones en inversiones de adaptación en el año fiscal 2018, comparado con US$3.900 millones el año anterior.

Cerca de la mitad (49%) de todas las finanzas climáticas del Banco Mundial están dedicadas a la adaptación (ver gráfico), lo que demuestra el compromiso de centrarse tanto en ayudar a los países a adaptarse al cambio climático como en mitigar las emisiones futuras.

Por otro lado, los compromisos climáticos de la Corporación Financiera Internacional (CFI) -el principal miembro del Grupo del Banco Mundial centrado en el sector privado en los mercados emergentes- representó el 36% de su cuenta. Esto se traduce en más de US$ 3.900 millones en inversiones inteligentes por cuenta propia, y US$4.400 millones adicionales en movilización básica. “La mayor parte del crecimiento económico está teniendo lugar en los mercados emergentes, y en IFC reconocemos que debemos garantizar que este crecimiento sea incluyente y sostenible. Esta es una oportunidad de inversión de un billón de dólares “, dijo Philippe Le Houérou, CEO del IFC.

Latinoamérica

Con respecto a la Región de América Latina y el Caribe, en su informe, el Banco Mundial indica que “es altamente vulnerable a los recursos naturales desastres y escasez de agua, y enfrenta desafíos en las prácticas de uso de la tierra y urbanización sostenible”, agregando que “está expuesta a muchos fenómenos relacionados con el clima, como retirada de los glaciares, sequías, deslizamientos de tierra, huracanes y -claramente- el fenómeno de El Niño.

Incluso, el documento detalla que “las proyecciones sugieren que los choques climáticos se volverán más intensos y frecuentes, apoyando aún más el imperativo para la adaptación y la resiliencia”.

Fuente: La Tercera.