Las políticas existentes y el decidido compromiso de las naciones que presentan sus contribuciones antes del encuentro sobre el clima de París limitarán las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) antropogénicas para 2030, pero un nuevo acuerdo sobre el clima puede impulsar nuevas acciones que limiten el aumento de la temperatura mundial a 2 °C hacia 2100, según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El Informe sobre la disparidad en las emisiones es una evaluación rigurosa llevada a cabo por un equipo de científicos destacados y expertos en modelos de todo el mundo. Presenta una evaluación de las 119 contribuciones previstas determinadas a nivel nacional (CPDN) presentadas por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) antes del 1 de octubre de 2015, que abarcan 146 países (incluida la presentación de la Unión Europea como un bloque) y hasta el 88% de las emisiones mundiales de GEI en 2012.

Las CPDN representan una reducción en las emisiones de GEI de 4 a 6 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente por año (Gt CO2e/año) en 2030 comparadas con las emisiones proyectadas según las trayectorias de las políticas actuales. Las proyecciones para 2030 basadas en las políticas actuales ya son de por sí 5 Gt CO2e menos por año que la estimación de 65 Gt CO2e basada en las previsiones del Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, la cual presuponía que no se establecerían políticas adicionales sobre el clima después de 2010.

Ello indica que las iniciativas para afrontar el cambio climático, incluidas las adoptadas antes del acuerdo de París y la aplicación plena de las CPDN, podrían recortar hasta 11 Gt CO2e de las emisiones proyectadas para 2030. No obstante, esto representa alrededor de la mitad del total requerido para alcanzar el nivel de emisión mundial de 42 Gt CO2e en 2030 compatible con la probabilidad (> 66%) de permanecer por debajo del objetivo de 2 °C en 2100.

El reto es invertir la trayectoria de las emisiones tan pronto como sea posible a fin de que la reducción de las emisiones a cero neto en 2060-2075 esté a nuestro alcance.

El Director Ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner, manifestó: «Las CPDN actuales, combinadas con las políticas de los últimos años, presentan un aumento real de las aspiraciones y evidencian el compromiso y la participación sin precedentes de los Estados miembros para abordar este reto mundial.

Las CPDN evaluadas en este informe sobre la disparidad en las emisiones indican un avance de las iniciativas internacionales para invertir la curva de las emisiones futuras. Aunque en sí mismas no son suficientes para limitar el aumento de la temperatura del planeta hasta el nivel recomendado de 2 ºC en este siglo, representan un paso histórico para reducir las emisiones de carbono de nuestras economías. Sin embargo, con el fin de eliminar la disparidad, es esencial que el Acuerdo de París adopte un enfoque dinámico en el que las ambiciones, la movilización de fondos para el clima y otras formas de cooperación aumenten a intervalos regulares».

Si todas las CPDN se aplicaran plenamente, la disparidad en las emisiones en 2030 aún sería de 12 Gt CO2e, lo que conduciría al planeta a un aumento de temperatura de alrededor de 3 °C para 2100 y produciría repercusiones climáticas significativas. Sin embargo, este escenario presupone que las naciones no revisarán ni acelerarán sus esfuerzos en los años subsiguientes, es decir, en 2025 o 2030. El informe también muestra las incertidumbres que existen para diferentes escenarios basados en las mejores conclusiones científicas disponibles.

El informe recomienda asimismo una acción temprana sobre el clima para mantener los costos tan bajos como sea posible y evitar recortes más profundos y problemáticos más adelante.

Con respecto a los diversos escenarios posibles de la disparidad en las emisiones en 2025 y 2030, el informe señala los siguientes:

– Unos niveles de emisión mundiales compatibles con la posibilidad de situarnos por debajo del límite de 2 °C, siguiendo una trayectoria de menor costo a partir de 2020, 48 Gt CO2e (rango de 46 a 50) en 2025 y 42 Gt CO2e (rango: de 31 a 44) en 2030.

– Una proyección de emisiones de 54 Gt CO2e (rango de 53 a 58) en 2025 y 56 Gt CO2e (rango de 54 a 59) en 2030, si se aplican todas CPDN incondicionales. Esto da como resultado una disparidad en las emisiones de 7 Gt CO2e (rango de 5 a 10) y 14 Gt CO2e (rango 12 a 17) en 2025 y 2030 respectivamente.

– Si se incluyen las CPDN incondicionales, la proyección de las emisiones mundiales es de 53 Gt CO2e (rango de 52 a 56) en 2025 y 54 Gt CO2e (rango de 52 a 57) en 2030. Esto da como resultado una disparidad en las emisiones de 5 Gt CO2e (rango de 4 a 8) y 12 Gt CO2e (rango de 10 a 15) en 2025 y 2030 respectivamente.

– Si los países que aún no han presentado una CPDN redujeran sus emisiones en el mismo porcentaje que aquellos que ya la han presentado, la disparidad se reduciría 0,5 Gt CO2e más en 2025 y 1 Gt CO2e más en 2030.

– El proceso de las CPDN como fundamento para eliminar la disparidad.

El informe indica que, a medida que el proceso integre nuevas políticas y acciones sobre el clima, las CPDN probablemente reportarán otros beneficios además de las reducciones estimadas de los niveles de emisiones de GEI. La preparación de las CPDN ha dado un impulso al examen de los vínculos entre el desarrollo y el clima, así como a la elaboración de nuevas políticas nacionales sobre el clima, y puede considerarse el primer paso en la transición hacia economías con bajas emisiones de carbono.

El acuerdo de París podría aprovechar y apoyar estos procesos, y proporcionar el marco para la movilización y el refuerzo de las iniciativas de mitigación requeridas, manifiesta el informe.

Otras opciones

Será fundamental aumentar la eficiencia energética ?con un énfasis particular en la industria, los edificios y el transporte?, y ampliar el uso de tecnologías de energías renovables para la producción de energía. Otros sectores en los que los estudios hacen hincapié son la silvicultura, la agricultura y los residuos.

En reconocimiento a la gran oportunidad para la mitigación del cambio climático que constituyen las actividades forestales, el informe se centra también en la Reducción de las Emisiones debidas a la Deforestación y la Degradación Forestal (REDD+), y concluye que el potencial teórico de reducción de la pérdida forestal y de recuperación forestal podría ser de 9 GtCO2e/año en África, Asia, el Pacífico, y América Latina y el Caribe combinados. Sin embargo, es probable que los factores económicos y relacionados con el uso de la tierra reduzcan este potencial teórico.

Ello refleja el hecho de que la pérdida forestal, que alcanzó 7,6 millones de hectáreas anuales entre 2010 y 2015, es responsable de mayor parte de las emisiones relacionadas con el uso de la tierra. Si bien aún no se ha alcanzado el potencial de REDD+, numerosos países están expresando su voluntad de emprender a gran escala la mitigación de las emisiones debidas a la deforestación.

La REDD+ también puede contribuir a la restauración a gran escala de paisajes forestales degradados, lo que impulsaría la producción alimentaria y contribuiría a la adaptación al cambio climático.

El informe concluye que la repercusión de las iniciativas de cooperación internacional, como el C40 Cities Climate Leadership Group, el Pacto de Alcaldes y la Cement Sustainability Initiative, también puede ser significativa. Las evaluaciones preliminares indican una reducción de las emisiones en el rango de 0,75 a 2 Gt CO2e en 2020.

Fuente: UNEP